Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson, hasta ayer, dos ilustres desconocidos
El Príncipe de Asturias, a los creadores
del e-mail y el celular
René Anaya
Hasta el 17 de junio pasado, cuando obtuvieron el Premio Príncipe de Asturias 2009 en Investigación Científica y Técnica, Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson eran dos desconocidos para la sociedad en general, a pesar de que diariamente una buena proporción de la población mundial utiliza las dos nuevas formas de comunicación que crearon: el teléfono celular o móvil y el correo electrónico.
Esos dos dispositivos han modificado tanto la forma de comunicarse, que a las nuevas generaciones les parece imposible pensar en un mundo en que las comunicaciones no pudieran ser tan inmediatas como lo son ahora. Pero paradójicamente, quienes contribuyeron a que el mundo esté mejor informado no son conocidos por la mayoría.
Una revolución en la cotidianidad
El Premio Príncipe de Asturias (que este año también correspondió a la Universidad Nacional Autónoma de México en la categoría de Comunicación y Humanidades) reconoció a Cooper y Tomlinson por sus invenciones que “se encuentran entre las más grandes innovaciones tecnológicas de nuestro tiempo, revolucionando la manera de comunicarse de miles de millones de personas en todo el mundo y contribuyendo de manera decisiva al avance del conocimiento”, refiere el acta de premiación del jurado.
Efectivamente, ambos ingenieros estadounidenses cambiaron no sólo el mundo de la informática, sino también el de la población de las ciudades y de buena parte de los sectores rurales, ya que actualmente están en funcionamiento 3 mil 300 millones de teléfonos celulares, que si estuvieran distribuidos de uno por persona, significaría que la mitad de la población mundial tendría uno, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Su utilización se extendió rápidamente, los primeros mil millones de celulares se alcanzaron 20 años después de que se puso en funcionamiento la primer terminal; los siguientes mil, se distribuyeron en tres años cuatro meses y los otros mil en tan sólo dos años. Además de la fiebre por los celulares, su crecimiento se explica por el avance tecnológico y el aumento del ancho de la banda.
En cuanto al correo electrónico, su uso ha sido menos extendido, pero se considera que una de cada cinco personas usa el correo electrónico, es decir cerca de mil 600 millones de individuos, que se cruzan miles de millones de mensajes diariamente.
En la actualidad, el correo electrónico prácticamente ha vuelto obsoleto al telegrama; el correo tradicional, en términos generales, sólo se utiliza para el envío de estados de cuenta bancarios. Lo único lamentable es que el género epistolar parece haber desaparecido de la literatura, aunque Tomlinson considera que los mensajes amorosos deberían seguir utilizando el correo tradicional, porque “no considero al correo electrónico suficientemente privado”.
Dos desconocidos prestigiados
Y toda esta revolución comenzó hace casi 40 años. Raymond Samuel Tomlinson, quien nació en 1941, se graduó en ingeniería eléctrica en 1963, continuó su formación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En 1967 ingresó a la empresa Bolt Beranek y Newman (ahora Tecnologías BBN), en la que cuatro años después desarrolló la primera aplicación de correo electrónico de ARPANet.
Eligió el símbolo de la arroba @ para separar las dos mitades de la dirección: el usuario y el dominio. Esta elección se debió a que en ese tiempo la @ era de poco uso, aunque actualmente es uno de los símbolos más usados, no sólo por los usuarios del correo electrónico, sino también por los publicistas. El primer mensaje tal vez decía: “QWERTYUIOP” (la línea alfabética superior del teclado) o “Testing 1-2-3”, Tomlinson no recuerda el texto, pero lo que sí recuerda es que en ese tiempo le pareció que su idea no merecía ser patentada, aunque ha advertido: “Siempre pensé que el correo electrónico sería una forma eficiente de comunicación con usuarios de otras computadoras. Lo que no pude predecir era el crecimiento del número de usuarios”.
En contraste, Martin Cooper, quien nació en 1928 y se graduó en ingeniería eléctrica en 1950, sí patentó su invento. Fue pionero de la industria de la comunicación sin cables, en 1973 creó el primer teléfono móvil portátil y supervisó los diez años de trabajo que fueron necesarios para llevar el producto al mercado, el DynaTAC de Motorola que pesaba un kilogramo.
En Motorola trabajó durante tres décadas, donde desarrolló nuevos productos; posteriormente cofundó la empresa Cellular Bussiness Systems, que dominó el mercado. En 1992 creó su empresa ArrayCom en la que ha desarrollado el sistema de antenas inteligentes que se aplica no sólo en la telefonía celular sino también en la internet.Tal vez por esas aportaciones, Cooper ha predicho: “Este es el comienzo de un futuro en que la tecnología inalámbrica nos conectará a todos”.
reneanayas@yahoo.com.mx