Hay dos casos documentados de muerte por potomonía
No por mucho beber
agua se tiene más salud
René Anaya
Cuando comenzó hace algunos años, no hubo rechazo ni advertencias sobre su consumo, ya que parecía una sana costumbre que se iba imponiendo entre la población. Nadie se imaginó que al paso de los años el consumo de agua embotellada adquiriría las proporciones actuales, ni mucho menos se pensó en que pudiesen ocurrir muertes por agua.
Pero ahora se conoce que esa inquietante manía de beber agua ha causado graves problemas de salud en todo el mundo. Por lo menos existen dos casos documentados de muerte por agua, uno en Escocia y otro en los Estados Unidos, que se han difundido ampliamente y que deberían servir de advertencia sobre esta manía.
Los mitos del agua
Se dice que el agua es vida, que más de dos terceras partes de nuestro organismo está formado por agua y hasta se le ha llamado “el vital líquido”, por lo que podría suponerse que su mayor consumo debiera ser saludable. Lo grave es que apoyados en verdades fisiológicas (nuestro organismo está conformado principalmente por agua), charlatanes y seudocientíficos engañan a miles de personas, tal vez millones, para enriquecerse.
Con el argumento de que el agua es vida y que no puede hacer daño algo que es natural (como si la marihuana, la cocaína, la heroína y otras drogas no lo fueran), recomiendan consumir más de dos litros de agua, ya sea para desintoxicarse o para bajar de peso. Claro que esa recomendación la hacen después de que se les consulta o en sus clínicas “de desintoxicación” o “de reducción de peso”; inclusive algunos seudoinvestigadores se cuelan a páginas de la internet prestigiadas donde proponen la curación de todos los males por el agua.
Lo cierto es que nuestro organismo cuenta con un gran purificador o desintoxicador que es el hígado; que el agua por sí sola no reduce el peso; que no se ha comprobado que el agua cure enfermedades, lo único que hace es restablecer el equilibrio del organismo en casos de deshidratación. En cambio, la ingesta excesiva de agua puede causar graves deterioros a los riñones y al cerebro.
Y eso es lo más preocupante, como documentan los dos casos mencionados. En enero de 2007, una mujer estadounidense consumió un gran volumen de agua en un programa de televisión de concurso, horas después falleció. El mes pasado, una mujer murió en Escocia por seguir las indicaciones de una dieta para bajar de peso, que recomendaba tomar varios litros de agua al día.
Si a los organizadores del concurso se les pudiese haber acusado de irresponsables, quienes prescriben dietas basadas en agua son culpables de los daños que su prescripción causan a sus pacientes. Pero las autoridades no hacen nada al respecto; entre tanto, continúa la manía de beber agua en exceso, la potomonía.
Una costumbre que nos diluye
En el Metro, los parques, la escuela, el trabajo, se puede ver a personas que con una botella de litro y medio o un litro consumen pequeños tragos de agua cada cierto tiempo, hasta que ingieren a lo largo del día más de dos litros. Se trata de quienes han caído en la potomonía que puede causar desde constantes visitas al baño hasta un grave deterioro renal y cerebral que puede terminar con su vida.
Sin embargo, los potómanos están seguros de que con esa maniaca costumbre están desintoxicando su cuerpo, reduciendo su peso o preservando su salud, pues sin una cultura de salud ni el contrapeso de la información médica de las autoridades sanitarias, confían en la propaganda que a toda hora se transmite de fabricantes de “productos naturistas inocuos” y de charlatanes que sólo diluyen la salud y bolsillos de los consumidores.
En principio, no existe ninguna evidencia científica de que se deban tomar dos litros de agua o más diariamente, como lo han demostrado Dan Negoianu y Stanley Goldfcarb, de la Universidad de Pensilvania, quienes revisaron los documentos científicos relacionados con el tema. Lo que sí se conoce es que si se bebe repartida en un periodo largo, tiende a ser retenida por el cuerpo y las visitas al baño disminuyen, pero eso no significa que el organismo la aproveche, por el contrario, llegan a producir daños graves.
El exceso de líquido diluye la concentración de sales minerales (cloro, sodio, potasio, calcio y otros) en la sangre y provoca que el agua inunde las células y los órganos. En esas circunstancias puede causar que las neuronas y otras células del organismo se hinchen y alteran su funcionamiento, lo cual puede producir náuseas, dolores de cabeza muy intensos, calambres musculares, letargo, convulsiones, parálisis e inclusive la muerte.
Por tanto, se debe consumir un volumen semejante al que se elimina diariamente en heces fecales, orina, sudor, saliva, lágrimas y transpiración, es decir unos dos litros de agua, que se pueden reponer con el agua presente en el café, el té, los jugos, las ensaladas, las sopas caldosas y el agua sola, por lo que no es necesario consumir aparte esos dos litros de agua. Así que se puede dejar esa manía de beber y vivir plenamente con el agua indispensable.
reneanayas@yahoo.com.mx