México, receptor y expulsor de migrantes

Sección:Portada, Reporteros Fecha:9 noviembre, 2013
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Entrevista a Nashieli Ramírez/Coordinadora general de Ririki Intervención Social

 Nora Rodríguez

México tiene una amplia gama de problemas en relación con los niños migrantes no acompañados, por su situación de receptor, de tránsito y de expulsor de migrantes. Este fenómeno, en años recientes se ha incrementado, principalmente, por dos cuestiones —hablando de los niños mexicanos que intentan cruzar la frontera—: por la reunificación familiar y por la búsqueda de empleo, sobre todo de adolescentes no acompañados; y luego está el fenómeno en términos de los niños y adolescentes centroamericanos que intentan —igual con esa lógica— cruzar, en busca de empleo o de sus familiares, llegar a Estados Unidos vía México”.

Aunque, Nashieli Ramírez Hernández, coordinadora general de Ririki Intervención Social, asegura que “no hay cifras de cuántos porque no hay encuestas, tenemos elementos que nos permiten aproximarnos a qué está pasando con este fenómeno; en este año, en el primer semestre, alrededor de seis mil niños y niñas fueron deportados de la frontera sur hacia sus países de origen en Centroamérica. Para dar una idea de lo que está pasando y cómo se está moviendo el fenómeno, en todo el año pasado —2012— fueron seis mil, ahorita a la mitad del año van seis mil. Estamos considerando que este año se duplicará la cifra, y esto nos puede hablar de dos cosas; habría que interpretarla: o estamos deteniendo más —y digo deteniendo porque finalmente se les detiene, aunque hay un proceso de protección para ellos— y los estamos devolviendo, o el flujo está incrementándose más”.

“Yo me iría más a la segunda parte; dice la gente del Instituto Nacional de Migración que hoy cada vez más adolescentes centroamericanos están cruzando, huyendo de la violencia de sus países; es como una lógica de apuestas de cuál es el mal menor: sufrir el riesgo que tengo que sufrir —porque lo saben— en este trayecto para llegar, o quedarme y ser víctima igual desde mi casa, desde mis comunidades, de un alto sentido de la violencia. Casi casi son apuestas negativas las dos, no se pueden quedar con sus familias en sus casas si saben lo que están viviendo, pero están dispuestos a arriesgarlo con tal de no estar ahí.”

Protocolo de atención para NNA no acompañados

No obstante, reconoce lo que está haciendo el Estado mexicano en materia migratoria: “está haciendo algunas cosas que tienen que ver con el proceso migratorio, cuando ya está dado. Nosotros tenemos desarrollado un protocolo que es único y que ha sido paradigmático en el mundo, que es un protocolo para atención de niños y niñas no acompañados. Esto se hizo a través de la conformación de una coordinación interinstitucional, una mesa interinstitucional, en donde están sentadas teóricamente todas las instituciones que tienen que ver con este proceso migratorio: el Instituto Nacional de Migración, el DIF, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Turismo, todos los actores institucionales están sentados en esta mesa y hay desarrollados mecanismos y protocolos”.

“Se creó una figura, desde hace poco más de cuatro años, que se llama Oficiales de Protección a la Infancia, los OPIS les dicen en el ambiente migratorio; estos oficiales están recibiendo capacitaciones y supuestamente tienen que aplicar un protocolo diferente con los niños. ¿Cuál es este protocolo? Básicamente es: tú podrás estar regular o irregularmente, eso no importa; lo que importa es que el Estado mexicano tiene que protegerte porque eres un menor de edad y al ser un menor de edad requieres un mecanismo de protección especial”.

Sujetos a procesos de detención

Por lo tanto, “no puede estar detenido en las estaciones migratorias junto con adultos, ahí corre riesgos; es más, la figura de detención no podría ser aplicada a los niños, o no tendría por qué ser aplicada a los niños, porque hay un mecanismo, además, al igual que nosotros lo tenemos de Estados Unidos hacia México, nosotros con Centroamérica, y es un mecanismo administrativo; es decir, si tú eres un menor de edad y no vienes acompañado, no puedes pasar o no deberías pasar un proceso de detención, sino un proceso de manejo administrativo que te permitiera regresar rápidamente a tu lugar de origen”.

“Pero para hacer esto tienes que tener a cargo y desarrollar una cosa que hoy está establecida en el artículo 4 Constitucional, que es el interés superior del niño, tienes que hacer valoraciones; el problema con este mecanismo es que con tal de hacerlo rápido y expedito no estás haciendo las valoraciones que tendrías que hacer como interés superior de la niñez, es decir, si yo hago un diagnóstico claro de porqué estás aquí, yo tendría que detectar que estás huyendo del crimen o que estás huyendo quizá de una violencia extrema en tu comunidad o una violencia extrema en tu casa, porque también hay casos de niños altamente vulnerables en el interior de sus hogares, que acaban escapando.”

“Este proceso de valoración tendría que llevarse a cabo porque, si tú tienes niños que caen en ese supuesto, lo que tendría que hacer el Estado mexicano es empezar un proceso de refugio y de protección y de asilo, y no de regresarlos inmediatamente como a la casa del lobo; sales de la cueva del lobo, y yo te regreso —por hacerlo administrativamente rápido— a la misma cueva del lobo, entonces lo que necesitamos hacer es fortalecer esa parte del mecanismo.”

“Lo otro es que seguimos teniendo en la parte de albergues una división entre menores de 14 y mayores de 14, tenemos un trato desigual: a los niños pequeños que sí —ahí hemos detectado niños migrantes no acompañados hasta de seis, siete años— son los menos, pero los hay, pues la mayoría son adolescentes.”

En estos casos tenemos los albergues habilitados y manejados por el DIF, manejados para menores de edad, pero nada más hay atención para menores de 14 años, si tienes entre 14 y 17 años, que es la población más fuerte, ya estos albergues no te reciben; y la institucionalidad se empieza a perder porque empiezas igual a criminalizar, acordémonos que muchos de estos chavos ya vienen tatuados, son adolescentes de zonas populares, pobres, ya sea de Honduras, de Guatemala, de El Salvador, lo que pasa es un proceso de estigmatización y recriminalización y no hay el mismo trato.”

Juez y parte

Por lo tanto, “hemos avanzado en algo, en sentar a la mesa a los actores, en poder desarrollar protocolos, en visibilizar esta situación porque hace 10 años nadie te hablaría de esta parte, una parte desconocida y ése es un muy buen avance, pero tendríamos que seguir avanzando en afinar este tipo de cosas, por decir, los Oficiales de Protección a la Infancia depende del Instituto Nacional de Migración que es la policía migratoria, por lo tanto, no puedes ser juez y parte, no puedes decir: te voy a proteger, cuando eres quien tiene que aplicar la ley, por eso hay que cambiar la figura a otra dependencia que permita que el trabajo con los niños sea diferente, porque aparte los OPIS tienen esa categoría, pero no nada más se dedican a eso, sino que están dedicados a muchísimas cosas en su trabajo y descuidan la parte de los niños, niñas y los adolescentes”.

Siendo así, estos “procesos tienen que ser procesos que se afinen mucho a lo que está pasando realmente con los niños en la práctica, hay niños que sí están pasando detenidos buena parte del tiempo, hay varios tramos en el país en donde no hay estaciones ni albergues especiales para niños y niñas y tienen que estar en los mismos centros de detención con los adultos, con todo lo que implica y pueden derivar igual en este riesgo que hay. Además, hay que asumir que, si de por sí el proceso migratorio es muy intenso, que se imaginaran que eres un niño de 12 años solo en un país que no conoces, sin nadie, y que finalmente estés en un proceso de detención, es verdaderamente traumático para ellos”.

Nashieli Ramírez comenta que donde no hay estaciones migratorias es generalmente “en el centro del país, en Tabasco, en Hidalgo, recordemos que había primero una ruta y hoy hay una diversificación de las rutas, hay tres, cuatro, rutas fuertes para que puedan transitar desde el Sur hacia el Norte del país. La más común era entrar por Tamaulipas, cruzar por Hidalgo, entrar por Nuevo Laredo; ahora hay muchos que están haciendo el recorrido por Sinaloa para llegar por Sonora y cruzar por ese lado”.

“Hay una ventaja en la parte fronteriza; son estados en donde tenemos mucha infraestructura no gubernamental sino de ONG que tiene muchos años trabajando no nada más con migrantes centroamericanos sino con migrantes mexicanos, por lo tanto, hay muchos albergues y muchas instancias, algunos se dedican a cuidar niños o adolescentes varones, otros a mamás con niños pequeños, hay mucha más oferta en toda la frontera, Tijuana, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, es donde tenemos mayor fortaleza por esta parte, porque ahí estás jugando con los niños mexicanos y las niñas centroamericanas”.

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