Encuentros con Miguel Capistrán

Sección:Cultura hoy mañana y siempre Fecha:6 noviembre, 2012
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Tayde Acosta Gamas

 ¡Miguel estoy en Córdoba!

Hacia finales del año 2003 yo cursaba el último semestre de mi carrera, estudiaba Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

En un principio tenía el interés de realizar mi tesis sobre Antonieta Rivas Mercado, así que comencé mi investigación sin saber bien a bien por dónde empezar. Mi amigo Pável Granados me dijo que si realmente estaba interesada en Antonieta él me podía presentar al verdadero especialista en el tema.

La cita era el último jueves del mes de octubre de 2003, en el Seminario a cargo de la Maestra Carmen Galindo en la Facultad de Filosofía y Letras, ahí me presentaría a Miguel Capistrán.

Recuerdo que asistí puntualmente. Ni Pável ni Miguel se presentaron a la cita. Al término del Seminario me dirigí a la cafetería, pensé que quizá Pável y su grupo podían estar ahí. En efecto, en una mesa se encontraba Pável sentado junto a Miguel Capistrán y estaban en medio de una conversación muy divertida. Pável me presentó a Miguel, quien en principio me observó, inmediatamente después comenzó a hacerme varias preguntas sobre Antonieta, ahora sé que me estaba examinando, después de una charla de una hora quedamos en volvernos a ver.

Meses después, ya en 2004, que por cierto fue el año de los Centenarios de Salvador Novo, Gilberto Owen y Celestino Gorostiza, en el mes de mayo y otra vez en la Facultad, se llevó al cabo un Homenaje para Salvador Novo y de nueva cuenta se contó con la presencia de la maestra Carmen Galindo y Miguel Capistrán.

Acudí al homenaje y me atreví a hacerle una pregunta sobre Antonieta a Miguel que por supuesto me contestó de la forma más completa y detallada, al final del acto me acerqué a Miguel y pude conversar un poco con él, me aclaró otras dudas, pero todavía no era nuestro momento.

En agosto de 2004, Pável me invitó a un recorrido por el Centro Histórico en el que Miguel nos enseñaría y explicaría algunos aspectos relacionados con Antonieta Rivas Mercado y los Contemporáneos. Al paseo asistieron los amigos de Pável, así como la maestra Carmen Galindo y su hermana Malena.

Miguel dio inicio al recorrido y con su habitual generosidad nos brindó una clase muy interesante sobre el Centro Histórico de la década de los veintes, las aventuras de los Contemporáneos, la presencia de Antonieta Rivas Mercado en el grupo.

Al final del paseo comenzó la desbandada, Carmen y Malena tenían un compromiso y se tuvieron que marchar; Pável se fue con sus amigos; finalmente Miguel y yo nos quedamos solos. Yo no había perdido el tiempo, en momentos durante el recorrido me acercaba a Miguel y le comentaba cosas de Antonieta, de mis pesquisas, y Miguel con su gran paciencia me escuchaba, me hacía observaciones. Así que cuando nos quedamos solos me preguntó que si quería ir a comer, con muchos nervios y apenada le dije que sí, todavía no me sentía en confianza y me deslumbraba su presencia, sus conocimientos, tenía miedo de cometer algún error en nuestra charla.

Esa tarde comimos en la Casa de España, nuestra plática se alargó hasta la noche. Miguel me preguntó acerca de mí, de mi familia, de mis estudios, me contó de él, de su relación con Jaime Torres Bodet, José y Celestino Gorostiza, Salvador Novo y Carlos Pellicer. Su acercamiento con la familia de Xavier Villaurrutia y con la de Jorge Cuesta. Charlamos muchísimo sobre el Grupo Ulises y sobre Antonieta y nos dimos cuenta de que compartíamos las mismas preocupaciones y teníamos casi las mismas inquietudes. Puedo asegurar que esa tarde Miguel y yo nos convertimos en los grandes amigos. En la noche que llegué a mi casa le marqué por teléfono, estuvimos platicando cerca de dos horas, quedamos de vernos al otro día en la Hemeroteca Nacional, de ahí en adelante yo visitaría su departamento de Enrique Rébsamen en la colonia Narvarte casi a diario, fue el principio de una amistad muy especial, era el comienzo de nuestro momento.

El maestro Miguel Capistrán

Miguel me invitó a participar con él en el mes de octubre de 2004 en una exposición que organizó la Biblioteca Nacional con el nombre de “El breve fuego de Ulises. Gilberto Owen, Salvador Novo y Celestino Gorostiza en su centenario”. Por principio le ayudé a Miguel en la curaduría de la exposición, fue una época de mucho aprendizaje para mí, Miguel me enseñó a investigar, a acudir a las fuentes originales, me orientó en mi investigación, su enseñanza más importante fue hacerme entender que no podía llegar a descubrir realmente a Antonieta Rivas Mercado, si previamente no lograba conocer y comprender al grupo Ulises-Contemporáneos. En la inauguración de la exposición Miguel tuvo la generosidad de presentarme a la sobrina de Gilberto Owen, Blanca Margarita Guerra, a los primos de Salvador Novo, Salvador y Mercedes López, y a la hija de Celestino Gorostiza, Paloma. Miguel siempre me daba la oportunidad de hablar para que ellos se dieran cuenta de que yo sabía algo del grupo y con esto irme abriendo puertas, pero era Miguel quien verdaderamente me estaba abriendo todas las puertas.

A los pocos días, otro homenaje a Novo, ahora en el Centro Histórico, en el que participaron Beatriz Aguirre, Héctor Gómez, José Solé y por supuesto Miguel, al final de la mesa redonda Miguel me llevó a comer con ellos, fue una de las experiencias más gratas de mi vida, escuchar a todas esos personajes, sus anécdotas, todos alumnos de Clementina Otero, de Novo, de Villaurrutia y de Celestino Gorostiza, realmente me sentía mareada, estaba muy contenta, pero lo más agradable era que cuando en su plática no recordaban bien a bien algo, le preguntaban a Miguel, quien se lo sabía todo y vaya, Miguel no había estado presente en sus anécdotas pues obviamente Miguel era mucho más joven, ese aspecto de Miguel era increíble.

En el mismo mes de octubre se realizó el coloquio internacional “De sed en sed por el delirio. Los cien años de Gilberto Owen”. Acompañé otra vez a Miguel, todo estuvo bien con excepción de un par de cosas, Miguel y yo presenciamos una película sobre Owen que realmente era insufrible, Miguel y yo nos veíamos a los ojos, alzábamos las cejas, sonreíamos discretamente, era el principio de nuestra complicidad, la capacidad de reírnos de alguna metedura de pata; después, el grupo de Cadac representó de forma fragmentada la obra El peregrino, de Vildrac, ésta fue una de las obras que se presentó en el Teatro de Ulises en 1928, donde actuaron Clementina Otero y Gilberto Owen. Paralelamente a la representación de Cadac un actor leía al mismo tiempo las cartas de Owen a Clementina, este hecho impedía apreciar la obra de teatro o bien, estimar las cartas de Owen, pero recuerdo con mucha nostalgia que el grupo de Cadac presentó una escenografía en la que aparecían de forma caricaturizada: Jorge Cuesta, Gilberto Owen, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Salvador Novo y Antonieta Rivas Mercado, y este hecho le fascinó a Miguel, sobre todo que incluyeran a Antonieta, Miguel me decía contento: “mira, ése es Cuesta, ése es Torres Bodet, ¿ya viste a Antonieta?”. Por supuesto a este homenaje asistieron las hijas de Clementina Otero, Marinela y Maricleam Barrios, quienes llegaron hasta donde estaba Miguel y le dieron un entrañable abrazo, Miguel no perdió la oportunidad de presentarme con ellas diciendo que yo era investigadora del grupo Ulises, así que Marinela y Maricleam me saludaron también de forma cariñosa.

Finalmente, la celebración que más enseñanza me dejó fue el Homenaje Nacional a Celestino Gorostiza que se llevó al cabo en el Palacio de Bellas Artes en enero de 2005, ya que desde el mes de agosto de 2004 comencé a ayudarle a Miguel con la curaduría. Aprendí muchísimo de Miguel, me enseñó a investigar, mientras él realizaba otras actividades yo me la vivía en la Hemeroteca Nacional buscando información sobre el Teatro de Ulises, pues esa era la parte que Miguel más quería destacar de Celestino Gorostiza, su inicio en el mundo del teatro. Fijábamos días en la semana para vernos en su casa o donde fuera para que yo le enseñara lo que iba recogiendo sobre el grupo. Miguel me llevó a las juntas en Bellas Artes, a la Biblioteca de Hacienda, a la casa de Paloma Gorostiza donde también conocí a la hija de José Gorostiza, Martha. La primera vez que Paloma me vio en su casa pareciera que no entendía bien a bien mi presencia, Miguel lo notó, así que con su generosidad de siempre Miguel me dijo: “Tayde dile a Paloma lo que has encontrado sobre Ulises y su papá”, y entonces yo me fui como hilito, comencé a hablar y a hablar, al final le caí bien a Paloma y me invitó a ver su archivo, ése era mi Maestro Miguel, así era Miguel, me dio la oportunidad de entrar al mundo de Antonieta y de los Contemporáneos.

Del grupo Ulises-Contemporáneos con Miguel Capistrán

Desde el año de 2004 tuve la oportunidad de observar la actividad de Miguel en pro del grupo denominado por él: Ulises-Contemporáneos, sus investigaciones recientes, pues todos sabemos que su investigación sobre este tema se inició hace más de cuarenta años.

Felizmente pude ver cómo preparaba homenajes, conferencias, artículos y libros relacionados con el grupo, además de colaborar de la forma más generosa con otros estudiosos e investigadores, por ejemplo en 2004 Miguel preparó la edición facsimilar del libro de Salvador Novo, Espejo. Poemas antiguos. De igual forma preparó, junto con Paloma Gorostiza, la edición del libro Celestino Gorostiza. Una vida para el teatro, donde Miguel presentó un estudio sobre el Teatro de Ulises y el Teatro de Orientación, pero lo más importante fue su investigación acerca de la revista musical Upa y Apa o Mexicana. En 2007, Miguel preparó la edición de Poesía y Prosa de José Gorostiza. En 2008 participó en el libro titulado: Antonieta Rivas Mercado, donde Miguel colaboró con el texto: “Se dice Antonieta Rivas Mercado y se dice Ulises.” Además de esto, Miguel organizó y participó en un sinfín de conferencias y charlas sobre el grupo Ulises-Contemporáneos, de igual manera participó en los dos homenajes que se le rindieron a Antonieta Rivas Mercado en el Palacio de Bellas Artes, el primero en 2006 y el segundo en 2009. Ayudó de la manera más generosa a diferentes estudiosos e investigadores, siempre aportando información de relevancia para sus propios trabajos en relación con el grupo, entre ellos a Rosa García Gutiérrez, Lourdes Franco, Anthony Stanton, Jaime Labastida, Vicente Quirarte, Pável Granados, Sergio Téllez-Pon, y de igual forma nos asesoró a Israel Ramírez Cruz con su tesis de Jorge Cuesta y a mí con mi tesis del grupo Ulises. Además, Miguel preparaba la nueva edición de las obras de Xavier Villaurrutia y su novela sobre Jorge Cuesta.

Mi amigo Miguel Capistrán

Miguel te extraño.

Extraño tus charlas, los paseos que hacía contigo, las veces que me invitabas a tu casa, las muchas horas al teléfono. Gracias por ser mi amigo, gracias por tu paciencia, por explicarme y por enseñarme tantas cosas. Gracias por las caminatas en el Centro Histórico, en la Condesa, en Coyoacán, las citas en las librerías, en Bellas Artes, en la Biblioteca de Hacienda, en la Hemeroteca Nacional, en la Facultad de Filosofía y Letras, en el Archivo General de la Nación, en la Capilla Alfonsina, en el Sanborn´s, en los diferentes restaurantes. Gracias por escuchar a mi mamá. Extraño tus llamadas por teléfono y que cuando contestaba decías: “Sí, por favor me comunica con la pequeña Antonietita”.“Sí, bueno, me comunica con la amiga Dessy”. Perdóname por “accesar”, por los “azahares” y por “Córdova”. Gracias por presentarme a tanta gente hermosa y gracias porque gracias a tu amistad, Carmen Galindo y Malena también son mis amigas, y Carmen fue sinodal en mi examen de titulación y me salvó, pero sobre todo gracias por ese día de mi titulación al ser paciente y generoso, y contestar la pregunta que era para mí. Gracias por los paseos que dábamos cuando tú todavía manejabas el auto de Ricardo, y después cuando viajábamos en taxi. Gracias por ser amigo de mi hermano Toño y de Lupita, gracias por bailar con ella y por bailar conmigo en aquel cabaret del Centro. Miguel, gracias por escucharme y por confortarme cuando te hablaba desesperada o llorando o enojada, gracias por todos tus consejos. Gracias por presentarme a Héctor Gómez y siempre invitarme cuando sabías que iba a estar él, gracias por aquella ocasión en tu auto con Héctor. Gracias por la vez de Bellas Artes en el Homenaje de Antonieta, recuerdo nuestras miradas, nuestras risas y hasta nuestro enojo. Gracias por la paciencia que tuviste cada vez que te pedía que nuevamente me contaras cómo conociste a Torres Bodet, a los Gorostiza, a Novo y a Manuel Rodríguez Lozano. Gracias por las muchas ocasiones en las que me dijiste que yo sí lo podía lograr, que tuviera paciencia. Gracias por confiarme lo de: “Salvattore le habla Electra” y por aquella carta de Antonieta. Gracias por los secretos Miguel, por las risas, por las pesquisas, por las confidencias y porque “hay que precisar”. Gracias porque cada vez que llegaba a tu departamento de Enrique Rébsamen me recibías con mi Coca Cola, doña Trini con su ternura me ofrecía café y Booper me saludaba, pero sobre todo, gracias porque tu generosidad fue tanta que me dejaste la amistad de Julia, Francis, Michelle, Virna, Ricardo, Daniel y de Tashi. Miguel gracias por la amiga Dessy.

Miguel te quiero.

Miguel: ¡Upa y Apa! Dicen los de Cuernavaca

El animal que es del agua

Y el que no es de Cuernavaca

Nomás la pechuga saca.

¡Upa y Apa! Miguel.

 

 

 

 

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