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Calderón resultó un pésimo comandante en jefe

En:Articulistas Fecha:18 agosto, 2012
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Cómo enfrentar esta situación

Jorge Carrillo Olea

Felipe Calderón juró cumplir y hacer cumplir la Constitución, juramento que olvidó y rompió seis días después al desatender la limitante que, aun como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, le impone el mandato del artículo 129 constitucional —“en tiempo de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”— y ordenar como mesías la invasión de Michoacán.

Calderón violó la Constitución, pero el aparente éxito de su blitzkrieg [guerra relámpago] lo envalentonó y abrió otros frentes, ahora violando por lo menos un principio de la guerra: la concentración de fuerzas de Klausewitz, sin tener claridad sobre metas ni propósitos finales.

Hay que apuntar que todo su gabinete calló en ese momento. Nadie llamó a la reflexión, a la cordura ante tamaño yerro. Privó el espíritu de “las que usted ordene, señor presidente”, pero él tendrá en la soledad de la derrota que afrontar la historia con el registro más siniestro de los últimos tiempos, comparable sólo con el 2 de octubre: ¡hoy son 60 mil los muertos!

En su profunda ignorancia sobre la esencia y espíritu de lo que son las Fuerzas Armadas, creyó que ser su comandante supremo era sólo un privilegio. Nunca identificó que junto con aquel privilegio le correspondía un deber: mandarlas con dignidad, procurando su bien moral, su superación profesional constante, su firme respetabilidad ante el pueblo y su prestigio internacional. No, sólo se preocupó por posar con aquella ridícula gorra y su desgajada chamarra. Esa imagen desafortunada —por miserable— era como se veía él mismo. Era un ejercicio psicológico de espejo, de su brevedad humana.

Calderón empezó por mandar mal a las legiones de la patria. Mal al privilegiar en el trato al secretario de Marina y a sus flotas. Merecidísima cualquier consideración a aquella respetada marinería, pero no pensó en los efectos: dividir lo que históricamente se ha entendido como de mutuo y fraternal respeto. Escindió lo que debería estar en ruta de ser indiviso, y con ello, además de los desafectos mutuos provocados, minó la autoridad interna del secretario de la Defensa Nacional. Las tropas quieren ser mandadas por un César, por un fortísimo campeón. Quieren ver a su deseada fortaleza personificada en él. Es la esencia del liderazgo.

Así, el comandante en jefe disfrutó de los honores pero la chingó con los deberes. Dio lugar a ambiciones terriblemente irresponsables, incitó avaricias proclives a la corrupción de la dignidad de mandar. Nunca fortaleció a quien le apoyó en sus infortunadas aventuras, haciendo interpretaciones extremas del deber de obediencia, mismo que hoy se ha puesto en duda por los encandilados aspirantes. Lo humilló con irreflexivas elogios al almirante.

Provocó fracturas cuyos alcances no pueden preverse con certeza. Un producto del libertinaje propiciado es que se está condicionando el nombramiento del nuevo secretario de la Defensa Nacional. De serlo alguno de los mencionados, llegará con un manoseo indeseable que deberá tener en cuenta él y Enrique Peña Nieto para fortalecer su autoridad. El nuevo secretario deberá llegar con un proyecto que saque a sus fuerzas de la desviación en que viven en muchos sentidos, que son auspiciados porque por largos tiempos, quizá no hoy, todo se resuelva por decisiones cupulares extralegales. La esencia militar no se conflictúa con la ley, el orden, el sistema, la confianza y la serenidad internas. Al contrario, filosóficamente su naturaleza las demanda.

¡Qué pésimo comandante en jefe resultó Calderón! Cuánto daño hizo, incluso a la Marina, con esas exclusividades. Al interior de esas fuerzas, originalmente de vocaciones navales, se despertó una ambición, sí, pero no por ello la gente cuya vocación está en las ciencias del mar aplaude ser policía. Hoy en la H. Escuela Naval Militar estudian más cadetes para policías que los que se embarcarán y se envían educandos de grados elevados al Instituto Nacional de Ciencias Penales para asistir a cursos sobre criminología.

Todo saber es bueno, pero institucionalmente ¿en qué lógica entra todo esto? Si las circunstancias exigían nuevas definiciones, ¿por qué no se hicieron con orden, apegadas a una nueva ley, por qué lastimar a instituciones hermanas?

Así, en este oscuro fin de sexenio, con las cosas tan enredadas y Peña Nieto sin dar color, las Fuerzas Armadas deben proponer su propio destino, el destino superior que les concede el ser ultima ratio y someterlo al pueblo para su mejor determinación.

 hienca@prodigy.net.mx

 

 

 

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  • jose maria

    Calderon debe ser llevado a juicio en una corte penal y condenado a carcel por el resto de su miserable vida por todo el daño que le hizo a México! ha resultado ser un verdadero genocida y un enfermo mental por el poder!

  • Blogdelnarco

    Gral. y Lic. Jorge Carrillo Olea. Fue designado Director General del CISEN de 1989 a octubre de 1990 por el presidente Carlos Salinas de Gortari. Antes de asumir el cargo fue Subsecretario de Gobernación, Subsecretario de Investigación y de Ejecución Fiscal de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y Director de Astilleros Unidos de Veracruz. < El padre del narcotráfico y la delincuencia organizada moderna dando clases.

  • Blogdelnarco

    DENUNCIA SENADOR DE LA REPÚBLICA, AL EXGOBERNADOR JORGE CARILLO OLEA, COMO PROTECTOR DE NARCOS Y SECUESTRADORES.

    Durante la administración de Jorge Carrillo Olea como gobernador de Morelos, no solamente se incubó el huevo del narcotráfico, al brindarle protección al capo más poderoso en ese tiempo, Amado Carrillo Fuentes “El Señor de Los Cielos” y a José Esparragoza Moreno “El Azul”, sino que cobijó al secuestrador más peligroso de los últimos tiempos Daniel Arizmendi López “El Mochaorejas”, quien con la complicidad del director de la Policía Judicial Jesús Miyasawa Álvarez y sus subordinados, se cometieron 370 secuestros en Morelos en tan solo cuatro años, reveló el senador Graco Ramírez Garrido Abreu.

    Ello, representa que, cada año se cometieron más de 92 plagios y cada mes se perpetraron ocho secuestros y por cada uno se cobraron como rescate entre 5 millones de dólares y 15 millones de pesos, toda vez que sus principales víctimas fueron importantes hombres de negocios de nacionalidad española, de los cuales el 80 por ciento fueron liberados y el 20 por ciento restante, aparecieron muertos.

    Además, Jorge Carrillo Olea, fue quien le abrió la puerta para entrar al Estado de Morelos a los hermanos Beltráy Leyva, quienes venían operando desde Cuernavaca hasta la muerte de Arturo Beltrán Leyva “El H”, “El Barbas” o “El Jefe de Jefes” en diciembre del 2009.

    Al respecto, el senador Graco Ramírez Garrido Abreu, denunció que Jorge Carrillo Olea, fue quien incubó el huevo del narcotráfico en Morelos y que él es el responsable dela desgracia que vive la entidad e insiste que el narcotráfico se avivó en Morelos cuando Carrillo Olea fue gobernador priista en el estado -de 1994 a 1998-. “Pero lo más grave está por venir”, afirmó luego de que el coronel retirado y ex gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, realizara una serie de declaraciones, tras dar a conocer su libro “México en riesgo, una visión personal sobre un Estado a la Defensiva”.

    Graco Ramírez, explicó que en Morelos todos sabían que a tres calles de la casa del gobernador Carrillo Olea, en la Colonia Vistahermosa de Cuernavaca, el narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, construyó una mansión y que al “Señor de los Cielos”, se le permitió acceso al aeropuerto para volar aviones a nivel internacional y cuya ruta iba de Cuernavaca a Culiacán y de Culiacán a Hermosillo y que era manejada por “El Señor de los Cielos”.

    El legislador del PRD en el Senado de la República, detalla que en la época de Carrillo Olea como gobernador, empezaron los secuestros en Morelos, en particular los de la banda que encabezaba, Daniel Arizmendi López, “El Mochaorejas”, quien durante mucho tiempo operó sin que nadie lo molestara.

    Agregó que durante la administración de Jorge Carrillo Olea como gobernador, se documentaron 370 secuestros ocurridos en Morelos y, denunció que cuando le reclamo al gobernador Carrillo Olea, sobre el incremento en la incidencia delictiva, principalmente en el secuestro, fue amenazado.

    El senador, recordó que en el municipio de Tetecala, en los límites con Guerrero, se realizaban grandes fiestas de gente vinculada con el trasiego de dogas y que los nexos de Carrillo Olea con “El Señor de Los Cielos”, inició antes de que el ex gobernador de Morelos cumpliera su primer año de mandato y que para el segundo año de gestión de Carrillo Olea, la presencia de personajes vinculados al narcotráfico era notoria, incluso llegó a comentarse que una hija del gobernador estudiaba con Cristian Esparragoza, hijo de Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”.

    • Yolemi

      Si no sabes, mejor no opines. Repites como perico lo que dice la prensa, lo que los mismos políticos de poder quieren que se repita. Investiga! Hoy, hoy, en Morelos está peor, pero mucho peor la situación del secuestro que en la era de Carrillo, a eso súmale el narco que ha convertido a Morelos en foco rojo. Echate un clavado a los datos oficiales que maneja el gobierno panista. Los datos los dan a conocer sin preocupación alguna ¿sabes por qué? porque de antemano saben que no importa difundir estadísticas, la ignorancia es tal en México que pocos analizan y buscan datos. La situación de Carrillo fue POLITICA, Zedillo lo vomitaba y se valió del hoy gobernador electo de Morelos (Graco) para politizar el secuestro. A las pruebas me remito: busca delito del secuestro en base de datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, te llevarás una “bella” sorpresa que hoy vivimos los morelenses y no hay nadie que diga algo al respecto