Quién mató a Luis Donaldo Colosio

Sección:Articulistas Fecha:30 junio, 2012
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Pregunté… y nadie lo sabe

Guadalupe Loaeza

Al salir de la película Colosio, el asesinato, de Carlos Bolado, la cual se estrenó semanas antes de la elección presidencial en México, me pregunté si alguien sabe quién mató a Luis Donaldo. No, nadie sabe.

¿Cómo que nadie sabe? Pues, ¿en qué país vivimos? ¡En el de la impunidad! No. Me niego a creer que después de 18 años de que Colosio fuera asesinado todavía nadie sepa quién lo mató. Repito: ¿en qué país vivimos? Y yo vuelvo a recordar: en uno donde reina la impunidad.

Entonces, los mexicanos, ¿nunca vamos a saber quién mató a Colosio? ¡Híjole, cómo contestar! Tengo la impresión que en este siglo no vamos a saber quién fue el verdadero responsable, pero quizá en el siguiente, sí.

¿Tendremos que esperar muchos años más para saber quién fue el que mandó matar a Luis Donaldo? ¡Qué locura! ¡Me parece imposible!

Apuesto a que más pronto terminaremos por saber quién fue el responsable intelectual. El país ha cambiado muchísimo y ahora los mexicanos nos rehusamos, absolutamente, a que nos sigan dorando la píldora. En otras palabras, ya no estamos dispuestos a que continúen viéndonos la cara. ¿No nos la han visto a lo largo de demasiados años?

Lo único que quiero saber es quién mató Colosio. ¿Por qué nadie nos puede responder a los mexicanos esta pregunta? ¿Por qué a estas alturas del partido nadie sabe nada? ¿Por qué don Luis Colosio, su padre, se sumó a ese partido? ¿Qué diría Luis Donaldo de esta decisión? ¿Por qué lo asesinaron dos días después de que empezara la primavera? ¿Por qué lo mataron en un lugar tan feo? ¿Por qué Diana Laura llegó a odiar tanto a Carlos Salinas de Gortari después de que asesinaron a su marido?

Aún recuerdo la primera vez que vi a Diana Laura después de muerto Luis Donaldo; fue en el mes de abril de 1994. Fue en su casa de Tlacopac. Se veía delgadísima, desencajada. Estaba devastada. “Estoy que me lleva la tristeza”, me dijo con la voz entrecortada.

Adherida a esta tristeza era evidente su coraje, su enorme furia hacia lo que no alcanzaba a entender a cabalidad o bien en relación a lo que captaba perfectamente, pero que no podía decir por temor a sus dos hijos.

“Yo ya no creo en nada ni en nadie”, me dijo de entrada. “La gente empieza a verme como un personaje. ¿Te das cuenta que un señor me escribió que yo ya no me pertenecía, que le pertenecía a México?”.

De pronto hacía largos silencios. Me sonreía y continuaba hablando: “La otra noche a las tres de la mañana me sentí tan triste que creí que me iba a morir de tristeza. Tenía ganas de hablar con alguien. Pero no pude. Con mi teléfono intervenido no pude decir todo lo que tengo en el corazón. Además, no les quiero dar gusto que me oigan así de mal”.

¿A quién no les quería dar gusto Diana Laura al expresar su profunda tristeza? ¿A los del Estado Mayor? ¿A los priistas? O, en especial ¿a Carlos Salinas de Gortari? Tal vez ni ella misma sabía. Era tanta su confusión y su dolor que la oprimían en esos días que no hallaba poner en orden sus ideas.

Sin embargo, respecto a Salinas su sentimiento era clarísimo. Este era de absoluto rechazo y resentimiento. Recuerdo de qué manera me lo confesó en una de esas entrevistas que tuvimos. En voz muy bajita, para que nadie la escuchara, y abriendo mucho sus ojos tristes me dijo: “No lo soporto. Es un hipócrita. Por favor, cuéntame los chistes que hacen de él. ¿Qué dice la gente?”.

Por mi parte, yo se los contaba todos, así como los rumores en el sentido de que había mandado matar a su marido. “En el fondo todo el mundo lo piensa”, le aclaraba. Esta desconfianza y rencor hacia el ex presidente concuerdan perfectamente con lo que Alfonso Durazo declaró al fiscal: “Al paso del tiempo, cuando su problema de salud se agrava, la señora Colosio es visitada por el licenciado Salinas, sin ser recibido. A los pocos minutos de concluir su aparente encuentro se difunde que la situación de salud de la señora Colosio es realmente grave, situación que la señora Colosio deseaba mantener en reserva, fundamentalmente para no alarmar a su hijo Luis Donaldo”.

Menciono estas cuestiones como ejemplo de una serie de acciones mezquinas que caracterizaron el comportamiento del licenciado Salinas en relación con la señora Colosio. Su comportamiento no fue precisamente el de un amigo, jamás podría calificarlo de amistoso. Sí, al contrario, de mezquino y perverso. El dolor de la señora Colosio aunado a su serio problema de salud, hubieran conmovido a cualquiera, incluso a un enemigo. A todos, menos a Salinas.

Lo único que nos resta agregar es que la tragedia de Colosio es la tragedia de nuestro país, es la tragedia de la corrupción, es la tragedia de la impunidad y es la misma tragedia que sigue manteniéndose en la vida política mexicana.

Han pasado casi dos décadas y seguimos con las mismas dudas con las que murió esa gran señora que fuera Diana Laura.

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  • Alfredo Emmanuel Esquivel

    yo tengo mucho coraje y no contra mi patria sino contra los que la destruyen ese gobierno que solo piensa en si mismo en sus bolsillos son unos ladrones y asesinos estoy arto de este gobierno inutil que no sabe hacer otra cosa mas que discutir babosada y media aveces pienso estaria bien que estados unidos conquistara mexico puede que sea mejor

  • resortes

    Pero los mexicanos no tenemos memoria.Salinas mató a su sirvienta siendo
    un niño,y exclamó:”YO LA MATE,SOY UN HEROE”.Su sexenio fué de
    muerte.Mandó matar zapatistas,a su candidato,a un Cardenal
    porque iba a denunciar nexos de políticos de su gabinete con el
    narco,a su ex cuñado,al excandidato del pan a la presidencia,y
    todo esto bajo la perversa dirección del francés Joseph Marie Córdova
    Montoya.Y los mexicanos vuelven a elegirlo para gobernar nuevamente.

  • Julio Contreras Lopez

    antes del 94 se cocinaba la idea del cambio de la ley del seguro, algo que nadie noto.pero despues de la muerte de colosio la aprobacion de la ley de las afores y del nuevo esquema de seguridad social… dato curioso que ronda la muerte de colosio.

    • María

      Todos los trabajadores del IMSS lo notamos y lo sufrimos de no ser por 10 años de austeridad como falta de materiales, la no cobertura de los trabajadores, fueron 10 años que mucha gente creyó éramos los trabajadores quienes estabamos hundiendo al IMSS recuerdo nuestras marchas, plantones y mitines….al pasar por las calle diciendo “unete pueblo” la gente ni volteaba a vernos muchos de ellos se reian de nosotros sin saber que su apatía nos dolia enormemente a los trabajadores. De no ser por el soporte que tuvimos los trabajadores durante muchos años tratando de salvar al IMSS hasta hoy los mexicanos podemos disfrutar de los beneficios de la seguridad social. Porque digo hasta hoy porque ya se está cocinando la nueva reforma en salud donde se finiquitaran a todos los trabajadores del IMSS y se les recontratará por horas sin hacer antiguedad ni beneficios de una seguridad social…..a los jubilados se les finiquitará perdiendo su derecho a recibir atención médica para el resto de su vida….y los derechohabientes ya no tendran derecho a una atención médica quienes así lo deseen tendrán que contratar los servicios de la nueva empresa que se instalará en su lugar. Los patrones dejarán de pagar cuotas obrero patronales y pagarán directamente los servicios médicos de sus trabajadores sin que haya una ley que los obligue a hacerlo.

  • Julio Contreras Lopez

    antes del 94 se cocinaba la idea del cambio de la ley del seguro, algo que nadie noto.pero despues de la muerte de colosio la aprobacion de la ley de las afores y del nuevo esquema de seguridad social… dato curioso que ronda la muerte de colosio.

  • Julio Contreras Lopez

    antes del 94 se cocinaba la idea del cambio de la ley del seguro, algo que nadie noto.pero despues de la muerte de colosio la aprobacion de la ley de las afores y del nuevo esquema de seguridad social… dato curioso que ronda la muerte de colosio.