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La cultura y las humanidades en el México del futuro(*)

En:Cultura hoy mañana y siempre Fecha:30 junio, 2012
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Gabriel Vargas Lozano (**)

 ¿Cuál es la situación de la cultura y las humanidades en el México de hoy y cuales podrían ser algunas tareas del futuro?

Responderé a esta inmensa pregunta (imposible de abordar por una persona y en el marco de una intervención en esta mesa redonda) tirando de un hilo para tratar de llegar a la madeja.

El hilo es la desaparición del área de humanidades y de las disciplinas filosóficas de la educación media superior, en el marco de una reforma titulada “Reforma integral de la educación media superior” (RIEMS) iniciada en 2008 por el actual gobierno con el propósito de ser “una palanca fundamental” del desarrollo de nuestro país.

En efecto, el 26 de septiembre de 2008, el gobierno, a través de la SEP, cuya titular era Josefina Eugenia Vázquez Mota, publicó en el “Diario oficial de la federación” el Acuerdo 442 mediante el cual iniciaba la RIEMS que afectaría a millones de jóvenes.

El 21 de octubre del mismo año, se publicó el Acuerdo 444 que establecía el método educativo denominado “por competencias” que sería el método educativo que se emplearía para lograr sus objetivos.

¿Cuáles fueron las razones por las cuales el gobierno inició y ha seguido desarrollando esa reforma?

Se trata de la continuidad de las reformas neoliberales que han sumido a nuestro país en la desigualdad y en la crisis, pero también de la expresión de la idea que tiene el grupo que actualmente detenta el poder, sobre lo que debe ser nuestro país en el terreno de la educación. A este grupo le parece muy adecuado el lugar que le han asignado a México las grandes potencias, en la reestructuración global, neoliberal y posfordista (que consiste, entre otras cosas, en la reducción del papel del Estado (y aquí una grave confusión de considerar que las empresas estatales tendrían la misma función que las privadas); en el fortalecimiento de la privatización; el empleo de las nuevas tecnologías de la información; el énfasis en ciertas características del consumidor para incrementar el ciclo de la producción, distribución e intercambio de productos; el énfasis en los servicios; la feminización de la fuerza de trabajo y la globalización de los mercados financieros).

Se trata, simple y llanamente de capacitar a los jóvenes a las necesidades de las grandes empresas transnacionales en forma subordinada y acrítica, pero además, está pensada en que sería prácticamente el último de los grados a que debería aspirar un estudiante. Por tanto, disciplinas como la Filosofía, que sirve para desarrollar un pensamiento crítico; la Lógica, para construir un pensamiento correcto; la Ética, para reflexionar sobre tantos problemas que se enfrentan hoy en México: desde la corrupción; la violencia; la equidad de género; los derechos humanos; el individualismo; el multiculturalismo; la democracia; la deshumanización, etc.; la Estética que nos enseña qué es y cómo apreciar las creaciones artísticas y literarias; la Historia de México y del mundo y la Literatura que permite hermanar a la humanidad en los sentimientos, las pasiones, las formas de ver y actuar, pasaban a ser secundarias y prácticamente prescindibles.

En suma, un país concebido como una gran maquiladora en donde los empleados no requieren una formación humanística; en que no tendrían una perspectiva de país y sobre todo, despojados de un espíritu crítico que les permitiera comprenderse a sí mismos y a su entorno.

Cuando la comunidad filosófica, a través del Observatorio filosófico de México, inició su lucha con el apoyo de las comunidades científica y literaria no sólo denunció esta situación, sino que empezó a descubrir la verdadera dimensión del problema.

Como he mencionado, el gobierno mexicano simplemente había seguido, en forma acrítica, las indicaciones de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico). En años pasados, este y otros organismos internacionales habían logrado ya eliminar la enseñanza de la Filosofía en todos los países centroamericanos y en Europa con las consecuencias de la desaparición o disminución al mínimo de las Escuelas de Filosofía y Letras. Nosotros conocíamos que en Estados Unidos no se impartían disciplinas filosóficas, salvo en escuelas para ricos, y entendíamos que de lo que se trataba en ese país, no sólo era la formación de un individuo alienado, preparado para acceder a los puestos de trabajo, convertido en lo que Marcuse llamaba “el hombre unidimensional”, sino también un individuo con una mentalidad guerrerista y dispuesto a irse a sacrificar “por la libertad” masacrando a los pueblos.

Martha Nussbaum, filósofa norteamericana en su libro Not for profit, advierte, en este sentido, que en su país (pero también en La India) hay una tendencia muy peligrosa en la educación que le otorga a la tecnocracia una prioridad marginando los estudios humanísticos, pero además agrega que esta tendencia cursa como un cáncer, es decir, de manera silenciosa. En efecto, la OCDE, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, no han hecho nunca una declaración en contra de las Humanidades y la Filosofía, simplemente la excluyen o marginan.

Pero el asunto no atañe solo a la educación media superior,sino también a la educación superior. Todos sabemos que en Europa se está poniendo en práctica “el Plan Bolonia” mediante el cual no sólo se trata de unificar criterios al respecto, sino también vincular los estudios universitarios a la empresa y a las necedades económicas, encareciendo de paso los diplomas o grados superiores y dejando en segundo término a las humanidades.

En 2010, el crítico inglés Terry Eagleton advirtió en un artículo llamado “La muerte de las universidades” (publicado en The Guardian) que en Inglaterra se estaba presentando también una tendencia hacia la eliminación de las Humanidades. Agregaba que quitar las Humanidades implicaba convertir a la Universidad en un centro de estudios tecnológicos y que esto era como quitar la cerveza de las cervecerías. En otras palabras, el sentido de las Universidades son justamente las humanidades.

Llegamos entonces a la conclusión de que en la actualidad existe una tendencia sistémica que busca, mediante la educación, conformar un individuo profundamente deshumanizado y si se puede, sin pensamiento propio.

Volviendo a la educación media superior y a nuestra lucha en contra de la desaparición de las Humanidades en la RIEMS, logramos que el 23 de junio de 2009, se emitiera en Acuerdo 488 mediante el cual, el gobierno se retractaba de su eliminación. Sencillamente no tuvieron ningún argumento para sostener su posición, sin embargo, en lugar de honrar los acuerdos, iniciaron una estrategia de simulación declarando públicamente que estaban “decididamente” a favor de las Humanidades y la Filosofìa, pero dejando las cosas tal y como habían quedado entes de nuestro movimiento, es decir, una situación completamente irregular. En algunos sistemas eliminaron las materias; en otros crearon otras disciplinas y en otros substituyeron los contenidos filosóficos por temas de autoayuda, etc.

El Observatorio filosófico les hizo llegar recientemente un documento mediante el cual reiterábamos nuestra exigencia del cumplimiento de los acuerdos pero agregábamos que era necesario que tomaran las medidas necesarias para el nombramiento de profesores egresados de nuestras Facultades de Filosofía y Letras (porque justamente una de las distorsiones consiste en el nombramiento arbitrario de personas de otras disciplinas) y la intervención de una compañía privada que tiene la misión de “certificar” el cumplimiento de la RIEMS. En este sentido, otro de los problemas que se han advertido también es la violación de la autonomía universitaria en aquellas instituciones que tienen sistemas de bachillerato. Aquí se trata de hacer depender de la SEP toda la educación media superior, con las consecuencias que ello implica.

Pero si seguimos tirando el hilo de la madeja, nos encontramos con otros fenómenos que atentan en contra de la educación de los mexicanos y vamos descubriendo el desastre en que nos encontramos.

No me referiré a lo que todo mundo sabe y que se ha denunciado ampliamente y que consiste en la subordinación de lo académico a lo político en la educación elemental, media y media superior por parte del SNTE y su lidereza, sino a dos ejemplos que muestran fehacientemente la ausencia de una política cultural por parte del gobierno: una primera cuestión elemental es la necesaria eliminación del analfabetismo funcional que, por cierto, ha sido eliminado en otros países. Aquí diría que si hubiera esta política, los millones de pesos que dilapidaron en la famosa estela de luz, deberían haber servido para este propósito. Pero otra muestra, bastante grave ha sido la ausencia de una estrategia para combatir el analfabetismo cultural que padece la mayoría de la población. Conaculta se limitó a lamentarse que el mexicano lee un promedio de 2.9 libros al año y que el contenido de la mayoría de estos libros son los de texto o de autoayuda, y que muchos mexicanos jamás han pisado una librería. La SEP o Conaculta suspendieron la publicación de colecciones de libros como ocurrió en otras épocas (desde la fundación de la SEP por su héroe José Vasconcelos hasta la serie denominada SEP Setentas) y estuvieron muy de acuerdo con la ley del “precio único” que no sólo encareció los precios de los libros, sino que no estableció la salvedad de los importantes descuentos que otorgaba el Fondo de Cultura Económica a estudiantes y maestros. Pero todavía más: hoy los libros que producen los investigadores universitarios no sólo llegan a la cantidad fabulosa de 300 ejemplares, sino que su difusión es prácticamente nula debido a la ausencia de canales de comunicación entre las Universidades y la sociedad en su conjunto. En otras palabras, el Estado paga a los investigadores para que produzcan conocimientos sobre una gran cantidad de temas e impide su acceso a las grandes mayorías.

Estos fenómenos nos llevan a otra ausencia todavía más lesiva: frente a la gran revolución tecnológica en la información y comunicación que produjo un cambio drástico en la percepción pública que para resumir podríamos caracterizar como el cambio de la letra a la imagen, el Estado ha carecido de una estrategia que hubiera establecido un cierto equilibrio entre las dos percepciones y, por el contrario, propició la profundización de este proceso.

Por tanto, tomando sólo este aspecto de la educación y la cultura podemos concluir que tanto el gobierno como la empresa privada tienen el propósito de dejar a millones de mexicanos en la indigencia cultural.

Hoy estamos a unos días de las elecciones. El anuncio, por parte de Andrés Manuel López Obrador de que el sector cultural, científico y educativo estará dirigido por la escritora Elena Poniatowska, el Dr.René Drucker y el Dr. Juan Ramón de la Fuente, representan la esperanza de un cambio.

Sin embargo, considero que es necesario que quienes nos dedicamos a las Humanidades podríamos contribuir con nuestro esfuerzo en la conformación de una propuesta que incida en cuatro grandes rubros:

1)   El desarrollo de una estrategia para terminar con el analfabetismo cultural mediante una serie de medidas que conformen canales de información entre lo producido en las Universidades y la sociedad en su conjunto, así como un equilibrio entre la percepción por la letra y por la imagen. Más lectura y menos televisión o también por una televisión que favorezca la buena lectura.

2)   Poner todos los recursos de la filosofía a favor del análisis de los grandes problemas de nuestro país y del mundo (ya no más torres de marfil ni reflexión a espaldas de la sociedad), así como la búsqueda de una sociedad mejor; el análisis profundo de nuestros grandes temas éticos y la apreciación del arte y la literatura, a disposición de todos los ciudadanos. Ya dimos un primer paso mediante el examen de los problemas éticos en el Congreso de Ética que se organizó en la Facultad de Economía en mayo pasado. Pero tenemos también un muy valioso instrumento que nos ha proporcionado la UNESCO, a través del libro La filosofía, una escuela de la libertad que se puede bajar gratuitamente en www.cefilibe.org o en www.ofmx.com

En este libro se propone que la filosofía debería ser enseñada a los niños, los jóvenes, los adultos y todos los ámbitos de la sociedad civil.

3)   Responder a la pregunta de ¿cómo visualizamos a nuestro país? ¿qué sentido tendría nuestra cultura mas allá de lo que libremente el artista, escritor, científico o filósofo desarrolle en uso de su libertad creativa. En otros tiempos se llamó paideia; paideia-christu; bildung y en la cultura indígena YECNEMILIZTLI (término que me proporcionó el Dr. Alfredo López Austin, a pregunta expresa y que utilizo aquí por primera vez.

4)   Y finalmente, analizar la transformación que ha experimentado el mundo en la ciencia, la técnica, la sociedad para definir con precisión su función en la cultura nacional, latinoamericana y mundial.

Estas son algunas de las tareas que tenemos para contribuir a resolver la profunda crisis en que nos encontramos.

(*) Mesa redonda celebrada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el 20 de junio de 2012 en la que participaron Elena Poniatowska, Enrique Semo y el autor, bajo la moderación de Raquel Serur.

(**) Profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana,-plantel Iztapalapa

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