Esos admirables Yo Soy 132
De lo que el trigo verde es capaz
Jorge Carrillo Olea
A un tullido sistema político como el mexicano, como en Los Tres Cochinitos, vino el lobo, le sopló y casi lo desbarató. Aunque la palabra “desbarató” puede tildarse de retórica, en sentido estricto no lo es. Bien pudiera ser que ese soplo haya cambiado el hilo conductor del gobierno siguiente, así de simple. Así de simple fue como reemplazó el hasta entonces arrogante, vertical y anacrónico discurso de Enrique Peña y, aunque sea de dientes para afuera, lo reemplazó por algo alentador. De rígido e intolerante, veloz se subió al carro de los muchachos, se hizo de promotor de sus derechos.
Los muchachos no solamente cambiaron verdaderamente de un día para otro el discurso de Enrique Peña. Impusieron un timonazo a la campaña que tomó bríos a partir de su aparición. Obligaron a Peña a reiterar su compromiso con una nueva filosofía política a tal grado que aun como presidente se verá obligado a rendir cuentas si lo altera. Ese es por lo menos hoy el logro central. El otro es el chaquetazo de los medios. De ser coadjutores de Enrique Peña (véase la vergüenza extrema de los Soles), de repente se tonificaron y los invadió el frescor de las Primaveras de Praga, la de París, Berkeley. De viejos medios televisivos y radio tipo Scrooge, conservadores pro PRI, después de calibrar los efectos sobre su credibilidad por su asociación con él y sus antiguallas, se volvieron admirables enfant terrible de puritita avant garde.
Un gol de magnitud todavía no ponderada es que hayan llevado a tres candidatos a la presidencia a sus terrenos. El cuarto, Enrique Peña, se declaró por la negativa. Como se quiera ver. Con sólo su fuerza moral estos mozos pusieron contra las cuerdas a candidatos nacionales a ser presidentes y el otro, con costos calculados, optó por declinar significando también, con el emplazamiento rechazado, una victoria de los mancebos.
Su debate sí tuvo fuerza para producir la imagen nunca pronosticada de colocar a los tres candidatos ante una audiencia nacional totalmente independiente, intrusa e inapelable y emblematizar a una sociedad libre. Sólo los que no quieren ver desprecian esta victoria. Y claro… lo más fácil para reducirlos ante la opinión pública, aunque esa imaginativa medida huela a queso añejo, es los declararlos manipulados, comunistas, o como incalificablemente actuaron tantos opinantes: simplemente los ignoraron.
De esta manera surge en este ambiente una especie de contrarrevolución. Grupos de inspiración derechista, muchos anónimos e insolentes que operan a través de la red. Otros inspirados por intereses absolutistas de carácter corporativo, con objetivos, formas de operar y financiamiento específicos. No son sólo un riesgo para ellos sino más aún, son un anticipo de hasta dónde es capaz de llegar el totalitarismo de huarache.
Tal vez los muchachos con sus desórdenes internos no tengan una larga vida política: así son los movimientos juveniles. Totalmente lógicos y previsibles. Pero se puede anticipar que sobrevivirán hasta el 1 de julio, y así, ya su paso a la historia y ejemplo están asegurados, ésa es una gran verdad.
El cambio de gran trascendencia que dieron a una campaña oscura y momificada les deberá ser atribuido como un gran mérito en el campo de la anochecida política nacional. Ejemplo de lo que el trigo verde es capaz, de cómo los abuelos mentales se doblegan ante la limpieza y la honestidad de la juventud.
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…Suspensivos. Chapo, chapito, chipote. Otra vez el almirante se descontroló. Le sopló mal la DEA. Como en el caso de Cuernavaca, donde por protagónico se asesinó a la señora Terroba Pintado, por su indiscreción se asesinó a toda una familia en Tabasco y se ultrajó el cadáver de Beltrán Leyva, todo sin supuesto sustento legal. En la colonia Roma allanó una casa de “terroristas” que sólo vendían vaselinas. También la DEA susurró a su oído.
hienca@prodigy.net.mx
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