Viajar sin equipaje

Sección:Internacional al dia Fecha:3 marzo, 2012
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En 2011, reportó el Centro de Comunicación Social (Cencos), que 60 mil migrantes fueron detenidos y repatriados de México hacia sus lugares de origen y 9 de cada 10 provinieron de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. A lo largo del año, quienes se dedican a defender a estas personas sufrieron ataques, amenazas de muerte e intimidación como represalia por sus esfuerzos.

Asimismo, añadió el informe, en febrero de 2011, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer que 11 mil migrantes habían sido secuestrados en los seis meses anteriores; el hito de violencia, sin embargo, ya lo habían marcado los hechos en San Fernando, Tamaulipas, con un saldo de 72 migrantes centroamericanos muertos por negarse a colaborar con el cartel de “los zetas” en agosto de 2010.

Mientras, Panamá albergó durante dos días (1 y 2 de febrero) la III Reunión de la Coalición Regional Centroamericana para la Trata de Personas, a la que asistieron expertos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua y Panamá, además de observadores de México y de entidades internacionales no gubernamentales, quienes urgieron a las autoridades de esos países a que emprendan acciones urgentes para no sólo perseguir sino erradicar este delito.

Sandra Cháves, secretaria de la coalición, declaró a la agencia de noticias española EFE que si bien no puede afirmar que Centroamérica es un corredor en el negocio ilícito de trata de personas, es una región por donde pasa mucha población migrante, potencial víctima de este crimen.

“La trata de personas es un delito que si no se combate en nivel regional va a ser imposible de abordar y de erradicar, porque no sólo hablamos de la trata externa sino también de la interna, que es un tema que no se ha abordado tan profundamente en la región”, destacó Cháves, quien también es funcionaria de la Dirección Nacional de Migración y Extranjería de Costa Rica.

Precisó que la reunión permitió elaborar un plan de acciones concretas a llevarse a cabo en los  próximos dos años sobre tres ejes: prevención, atención y persecución del delito.

Destacó que uno de los principales obstáculos con los que se han encontrado para combatir el delito, es que es un tema relativamente nuevo y complejo que no solamente tiene que ver con la explotación sexual y laboral de una persona, sino con el tráfico de órganos y adopciones irregulares, entre otras.

Por su parte, la representante de la Organización Internacional para la Migracion (OIM), entidad intergubernamental asociada al Sistema de Naciones Unidas, Ana Hidalgo, señaló que la trata de personas es un crimen que en Centroamérica cuenta con las condiciones para que se siga desarrollando.

“El delito está muy relacionado con migraciones y en nuestra región la gente se mueve mucho, sobre todo por razones laborales, y en ese contexto se generan condiciones donde no están protegidas porque no existen legislaciones que den garantía para ello”, aseveró.

“El problema de la criminalidad organizada en la región, es que ya no se logra diferenciar entre un delito y otro, porque están absolutamente mezclados quienes están traficando con drogas y quiénes lo hacen con personas”, afirmó.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en la huida hacia el norte, algunas mujeres centroamericanas viajan solas, mientras que otras lo hacen acompañadas de sus parejas o esposos y siguen los movimientos migratorios. Otras de las mujeres que tienen la condición de refugiadas han llegado a México a través de esquemas de reunificación familiar, luego que sus esposos o padres habrían llegado a México previamente, obtenido el reconocimiento de su condición como refugiados y posteriormente trayendo al resto de la familia con ellos.

Una vez en México, las mujeres y hombres refugiados se ubican en los centros urbanos, principalmente en la  capital del país y sus alrededores y se esfuerzan por continuar su vida normalmente. “Algunas de ellas han montado sus propios negocios, como una colombiana que tiene su propia estética”, ejemplifica ACNUR, “otras son profesionistas como una kosovar odontóloga, otras tienen puestos en tianguis o mercados ambulantes como en La Lagunilla y otras se organizan para formar cajas de ahorro para mujeres”.

Pero la situación de los miles de personas migrantes de Centroamérica que cada año atraviesan México es tan penosa que Amnistía Internacional emprendió una campaña para despertar las conciencias y pidió donativos de la única cosa que llevarían consigo si abandonaran su país: “calcetines”.

“La mayoría de las personas migrantes nos dijeron que no llevaban consigo ninguna pertenencia porque suponían que durante el viaje las atacarían y las robarían y que cualquier objeto de valor aumentaría sus probabilidades de ser secuestradas”, ha declarado Rupert Knox, investigador de Amnistía Internacional para México.

“Para nuestra sorpresa, los migrantes nos dijeron que lo que necesitaban desesperadamente durante su viaje eran calcetines. En un viaje que puede ser de cientos de kilómetros, las ampollas de los pies que no se tratan adecuadamente ponen en peligro la vida, y un par de calcetines limpios puede marcar una diferencia fundamental.”

En un video de campaña, de tres minutos de duración, filmado en México, se pregunta: “¿Si tuvieras que dejar tu país y sólo pudieras llevar una cosa contigo, qué sería?”. Los residentes de la Ciudad de México dieron respuestas que iban desde “mis identificaciones” a “salsa tabasco”. Sus respuestas contrastan fuertemente con las de las personas migrantes, cuya petición de calcetines ha dado lugar al lanzamiento de un sitio web – mandacalcetines.org – donde la gente puede ver el video de campaña y hacer donativos.

Impulsadas por la pobreza absoluta y la inseguridad, las personas migrantes centroamericanas viajan con la esperanza de conseguir llegar a Estados Unidos. Durante su travesía, en México, muchas son secuestradas, violadas y asesinadas por bandas delictivas. Los responsables de los abusos rara vez rinden cuentas, y muchos casos de secuestro o asesinato de migrantes no se investigan adecuadamente.

“Los migrantes están dispuestos a arriesgarlo todo con la esperanza de un futuro mejor, pero la realidad es que, para muchos, el viaje a través de México –uno de los más peligrosos del mundo– será devastador”, aseveró Rupert Knox.

“Pese a la promesa de cambio del gobierno mexicano, las leyes y otras medidas oficiales apenas tienen impacto, y los abusos sistemáticos contra migrantes continúan imparables”, dijo Knox.

“Durante los últimos dos años, hemos pedido a las autoridades federales mexicanas que elaboren y apliquen un plan de acción para proteger a las personas migrantes. Confiamos en que esta nueva campaña presione al gobierno para que convierta sus promesas en acción,” manifestó el funcionario.

Es necesario que México escuche, más aún cuando quiere ser escuchado.

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Migrantes centroamericanos caminan cerca de las vías, mientras esperan un tren que los lleve a la frontera con Estados Unidos.
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