Michoacán es caso juzgado

Sección:Articulistas, Elecciones Michoacán Fecha:25 febrero, 2012
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Aunque no para Jesús Zambrano ni Gustavo Madero

Teodoro Barajas Rodríguez

Morelia.- El narcotráfico es ya un tema recurrente, socorrido y utilizado tendenciosamente para las conveniencias electorales, seguramente tendremos un amplio surtido de imputaciones, la mayor parte de las mismas insostenibles. Las fiscalías suelen usarse contra adversarios políticos para sembrar desprestigio, confundir y lograr dividendos rentables en forma coyuntural.

Michoacán ha sido epicentro de señalamientos de los partidos perdedores en los comicios del 13 de noviembre del año anterior, justa que ya pasó por todos los filtros, podríamos decir que mayor legitimidad no puede haber. Se entiende que la jornada electoral ya es un caso cerrado, no para Jesús Zambrano ni Gustavo Madero, quienes siguen haciendo imputaciones que no reportan pruebas, la urbanidad política no se hizo para ellos, su boca es medida. Fausto Vallejo Figueroa ya asumió la titularidad del Poder Ejecutivo. Caso juzgado.

En principio, si el crimen organizado creció exponencialmente, la primera lectura redundaría para afirmar que el gobierno federal erró en sus operativos porque la sangre sigue corriendo. Perseguir los delitos federales es competencia de la Procuraduría General de la República, se ha logrado la detención de capos importantes pero aún hay muchas porciones de territorio nacional que permanecen bajo el control de quienes delinquen sistemáticamente.

Michoacán ha sido una suerte de laboratorio; me pregunto qué sucederá si el Partido Acción Nacional, como lo reflejan diversas encuestas, pierde la primera magistratura de la nación; probablemente no asuma con responsabilidad la expresión de la voluntad popular, es factible que podría enlodarse el proceso si las imputaciones se multiplican para evitar perder el poder que vino a decolorar la historia y principios del panismo, cada vez más distante de su doctrina.

Con tales actitudes y denuncias, el clima electoral podría enrarecerse más, las instituciones estarán a prueba porque apelar a la sensatez de la clase política parece una quimera.

Y la sociedad, los electores en su gran mayoría ajenos a las disputas entre la oligarquía partidaria, contemplarán con desaliento la lista enorme de pretextos para no reconocer derrotas y cancelar la autocrítica; los gobiernos todos tienen luces, sombras, así como claroscuros.

Tengo la certeza que el fin de esa lucha contra la inseguridad es legítima, ilógico sería cruzarse de brazos, sólo que los resultados no son los deseados, pero en México todo suele politizarse y entonces allí se pierde el rumbo, en muchos casos la fe.

La absurda legislación que impide hacer campañas es un reflejo de la carencia de sentido común de la partidocracia representada en el Poder Legislativo, se dispararon al pie y luego se hacen bolas. Es la suma de equívocos que envían señales encontradas, la gran Torre de Babel en la que hablan sin entenderse.

En tanto, los dirigentes nacionales del PAN y PRD continúan hablando sobre el caso Michoacán, malos perdedores que se gradúan como cuenta cuentos de historias sin respaldo alguno que se incluyen en las narraciones surrealistas propias de los mitómanos.

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