Zedillo, motor de la política militarista que propició la masacre de Acteal
Entrevista a Edgar Cortez/Integrante del IMDHD
El PAN y el PRI ratificaron un acuerdo, un pacto de impunidad donde unos y otros actores se terminan protegiendo.
Antonio Cerda Ardura
Han pasado ya 14 años desde aquel 22 de diciembre de 1997, cuando un supuesto regimiento de paramilitares antizapatistas, conocido como Máscara Roja, irrumpió en la pequeña ermita de Acteal Centro (municipio de Chenalhó, Chiapas) y asesinó a balazos a 45 indígenas tzotziles de la sociedad civil Las Abejas e hirió a otros 25 que también se hallaban en un rezo.
Como es recurrente en México, la matanza, que incluyó a niños y mujeres y que desde entonces se sospecha que contó con la aquiescencia de las autoridades estatales y federales, encabezadas por el ex gobernador, Julio César Ruiz Ferro, y el ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, permanece impune.
Es por esto que el pasado 19 de septiembre, en representación de diez familiares de algunas de las víctimas, que, por razones de seguridad, mantienen en secreto sus nombres, una firma de abogados de Miami presentó una demanda en contra de Zedillo, ante un tribunal de Hartford, Connecticut, Estados Unidos, donde el ex mandatario se desempeña como catedrático de la Universidad de Yale (en la cercana ciudad de New Haven).
A decir de los demandantes, en los años siguientes a la masacre Zedillo “conspiró” con el entonces procurador general, Jorge Madrazo Cuéllar, para “encubrir” su presunta responsabilidad en esos hechos.
Zedillo no sólo definió esas acusaciones como “falsas” y “calumniosas”, sino que en noviembre inició su defensa apegándose a la Ley de Inmunidad Soberana Extranjera (FIAS, por sus siglas en inglés), que entró en vigor en Estados Unidos en 1976 y que impide que los gobiernos foráneos puedan ser juzgados en tribunales norteamericanos.
El juez español suspendido, Baltasar Garzón Real, actual asesor en la Corte Penal Internacional, quien persiguió a Augusto Pinochet y a otros militares chilenos y argentinos señalados como asesinos y torturadores de ciudadanos ibéricos (y quien es actualmente acusado en su país de prevaricación al investigar, sin competencia, los crímenes de la represión franquista), se ha pronunciado sobre el caso de Zedillo y ha impugnado la solicitud del ex presidente mexicano para acogerse a la inmunidad.
En entrevista con Siempre!, el destacado defensor de los derechos humanos, Edgar Cortez, licenciado en Derecho, en Filosofía y Ciencias Sociales y en Teología, ex director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, e integrante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia. A. C. (IMDHD), asegura que Zedillo tiene responsabilidad civil en la Masacre de Acteal, no como autor material o intelectual, sino como promotor de la política militarista que la propició.
Cortez, quien ha apoyado a los impulsores de la demanda contra el actual presidente, Felipe Calderón, ante la Corte Penal Internacional (CPI), porque su administración ha causado un número similar de muertos al de los soldados norteamericanos que cayeron en Vietnam (más de 50 mil), sostiene que aún existe la posibilidad de una denuncia en contra de Zedillo ante el Tribunal de La Haya, después de sendas querellas presentadas en Estados Unidos y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Inmunidad concluida
El magistrado español Baltasar Garzón aseguró que la inmunidad no aplica para el caso del ex presidente mexicano Ernesto Zedillo, quien está demandado en Estados Unidos por los hechos de Acteal en 1997. ¿Cuál es su apreciación sobre el caso? ¿Zedillo tendrá que comparecer ante una corte estadounidense?
Creo que existe una posibilidad real por dos cosas. Primero, habría que recordar que el sentido de esta inmunidad es que un jefe de Estado en funciones no tenga que enfrentar alguna acusación ante tribunales que impida el desempeño de sus funciones. Pero, una vez que su cargo concluye, esa inmunidad también debe terminar para que, si es que alguien inició en contra de ese ex mandatario una serie de acciones penales o civiles, como el caso de esta demanda en Estados Unidos, pueda enfrentarlas. Es decir, el sentido de esa inmunidad de la que gozan los jefes de Estado tiene un propósito muy específico. Pero ya en este momento, tal y como lo planteaba el juez Garzón, esa protección ya no aplica, porque Zedillo ya no es presidente. Su función terminó y hoy tiene que responder. Así que se abre una posibilidad. Y aquí cabe señalar algo importante: la demanda en esa corte norteamericana no es para una investigación de carácter penal, sino es un asunto de carácter civil. Lo que están pidiendo las víctimas de los hechos de Acteal es una reparación por los daños ocasionados.
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