Magisterio: ascensos por desempeño y no por lealtad política
Entrevista a María Teresa Ortuño/Senadora y presidenta de la Comisión de Educación del PAN
Irma Ortiz
Organizaciones como la Coalición Ciudadana por la Educación cuestionan al presidente Felipe Calderón por no asumir el reto de liberar el sistema educativo del uso político electoral que le daba la cúpula del Sindicato de Trabajadores de la Educación, y por no sacrificar el posible apoyo electoral que el Panal le pudiera dar en las elecciones.
La coalición integrada por académicos, intelectuales e investigadores, así como 35 organizaciones de la sociedad civil, incluso lo emplazaron en noviembre pasado a romper el acuerdo político, modernizar la relación laboral y acabar con la relación corporativa y ventajosa para la organización que encabeza Elba Esther Gordillo.
Esta organización, junto con otras, presentaron modificaciones a la Ley Federal de Educación para privilegiar el desarrollo profesional de los maestros en función de su desempeño y no de su lealtad política. Se acercaron a un grupo de senadores encabezados por Teresa Ortuño, presidenta de la comisión de Educación junto con el legislador perredista Francisco Castellón, quienes se comprometieron a hacer suya la iniciativa, que incluye recomendaciones hechas por la OCDE.
Siempre! entrevistó a la senadora de Acción Nacional, María Teresa Ortuño, sobre esta iniciativa y lo que se ha trabajado desde tiempo atrás en la comisión, incluidas las iniciativas de diversos legisladores, para establecer un mecanismo donde la calidad sea el centro de la educación en México.
“La iniciativa se presentó a fines del periodo de sesiones anterior y representa la voz de la ciudadanía. Trabajamos en lo que se llamó el megadictamen con modificaciones a la Ley de Educación, que establecen la evaluación como el mecanismo de ingreso y promoción de los maestros. Lamentablemente en 2009 y 2010 en la Cámara de Diputados lo modificaron para diluir la precisión con la que se exigía el tema de la evaluación. Nosotros volvimos a aprobarlo en el periodo de sesiones pasado, para ratificar que la evaluación sea el mecanismo de promoción. Esto también se hizo de acuerdo con las observaciones que hizo la OCDE en materia de evaluación, donde se llegó a la conclusión de que el tema de la evaluación debe manejarse distinto de como hoy se hace. Que no sea un criterio laboral o político lo que defina cualquier movimiento tanto horizontal como vertical en el sistema.
En las recomendaciones que la OCDE estableció, señala la necesidad de implementar un conjunto de estándares para docentes. Tener docentes principiantes que pasaran por un periodo de prueba, con una intensa asesoría, un apoyo y una evaluación para recibir una plaza permanente.
Actualmente quienes tienen una plaza es para siempre, y así ya no podemos seguir, debe haber otros mecanismos de evaluación. Miembros de la sociedad civil organizada proponen un sistema de evaluación del magisterio que puede ser el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, con un criterio muy objetivo, de acuerdo con las diferentes tareas que se desempeñan. No es lo mismo un maestro frente a grupo, que uno que desarrolla material didáctico, un inspector, un maestro por horas o el de secundaria, que es por materia específica.
Cómo evaluar a los maestros
Debe ser una evaluación especialmente participativa, donde los docentes no sean ajenos, opinen y formen parte de los criterios con los que se les deben evaluar.
Necesitamos hablar también con la titular del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, con el gobierno federal, los gobiernos de los estados, los padres de familia, incluso con los sindicatos, los empresarios y los medios de comunicación, que tienen expertos en el tema educativo. A todos tenemos que escucharlos para perfeccionar la propuesta.
La iniciativa establece que tendrá que existir un sistema profesional del magisterio independiente para evitar que el movimiento ¾horizontal, de un cambio de adscripción, por ejemplo, o el vertical, de mejorar los ingresos¾ sea por relaciones políticas, laborales o sindicales.
Existen organizaciones, como Mexicanos Primero, que se dedican a buscar maestros que, sin esperar nada a cambio, sólo por el gusto y vocación de ser mentores, realizan cambios importantes en las vidas de sus alumnos y de sus comunidades. Hay que mejorar el sistema educativo y lo vamos a hacer con las personas que tenemos, cambiando las reglas de la forma en que nos relacionamos.
Estamos mal en educación, en México, pero creo que en estos últimos 10 años se ha hecho más por transformar; se introdujo el tema de la evaluación para entrar en el servicio magisterial, pero también esa evaluación tiene que ser la regla para moverse y ascender en el sistema educativo.
Sin embargo, nuestra realidad es otra, cuando las promociones son resultado de la lealtad, del amiguismo, de la corrupción con el Sindicato de Trabajadores de la Educación.
Le voy a decir una cosa, el sindicato tiene que ver, por supuesto, pero también los gobiernos locales. Existe un tema poco conocido, en el que insisto mucho. Vivo en Chihuahua, pero esto ocurre en todos los estados; los secretarios estatales ponen a concurso las plazas que ellos dicen que les hacen falta, pero no sabemos en realidad cuántas realmente son necesarias; cuántas se asignan por vía directa, ya sea por acuerdos o por el mecanismo que sea.


