“Equivoquémonos en bola”

Sección:Eve Gil Fecha:10 diciembre, 2011
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El futuro no será de nadie: De la Borbolla

Eve Gil

Oscar de la Borbolla (México, 1959) ha escrito una historia de amor. Esto podría no resultar insólito para quien no haya leído sus novelas previas, muy apreciadas particularmente por los jóvenes, Nada es para tanto y Todo está permitido, donde resucita el género picaresco en forma por demás audaz e ingeniosa. A eso, agréguele usted que en medio de un mar de novelas mexicanas que no hacen sino reflejar la violencia en que vivimos inmersos, decir “Oscar de la Borbolla ha escrito una historia de amor” es digno de un gran titular.

El futuro no será de nadie (Plaza y Janés, 2011), cuyo título, al igual que el de sus otras dos novelas, refleja la filosofía vital del autor, está considerada, asimismo, la mejor de su obra, cosa que, puedo asegurarles, no se trata de un mero recurso mercadotécnico: “En los últimos quince, diez años, en que he escrito libros en otros géneros, he estado pensando mucho, como filósofo, en el asunto de la posmodernidad. La posmodernidad es, en el fondo, pensar que el mundo está cancelado; que la promesa de progreso, rasgo de la modernidad, se acabó en fin. Y le he dado muchas vueltas a esto: Las posibilidades de salida eran la ciencia y el arte, pero en México, quienes eligen alguna carrera humanística, lo hacen con la conciencia de que van a morirse de hambre. Los que se meten a una carrera científica ven en ello una oportunidad para huir del país. Este rasgo de posmodernidad, que en México se acentúa todavía más, como una situación de desgracia generalizada, nos hizo suponer que tenemos una posibilidad de alcanzar algo que valiera la pena a través del amor…pero en la novela muestro que ni siquiera el amor nos salva.”

“Son personajes que se salen de la norma —prosigue el autor de El futuro no será de nadie— Se reconocen en una multitud. Son singulares el uno para el otro. El amor es un proceso de individuación, de repente, entre toda la bola que te es indiferente, uno empieza a cobrar importancia. Trato de que el lector experimente el amor que ellos se tienen, pero también quise renovar el esquema antiguo de los triángulos amorosos: una muchacha tonta, ingenua, que espera que un día se casen con ella… una esposa mantenida que lo sabe todo, pero se aguanta, y un macho que las mangonea a las dos. En el triángulo amoroso posmodernos cambian los papeles: la jovencita exige tirar y parte del principio “tú sí, yo también”; la esposa no es casta, abnegada ni sumisa y tiene un empleo para sobrevivir y alguna experiencia que no confiesa… y si continúa en esa relación es porque está en una edad que le permite comprender que en un mercado sexual es tan fácil, lo difícil es encontrar un compañero para curarse la soledad… y el macho es un pobre imbécil que no sabe qué hacer con ninguna de las dos.”

En el amor buscan refugio un matemático llamado Pablo y una pintora de nombre Lola, que se conocen en medio de un típico tumulto enloquecido del metro donde sus bocas coinciden… algo también muy común, pero raras veces agradable: “La videncia que me producen los tiempos actuales está encarnada en estos personajes —prosigue el autor, en medio de una nube de humo—, parece que van a encontrar algo que no encuentran en sus respectivos oficios. Mi humor negro no está del todo ausente a la novela, pero ya no está del lado de un pícaro simpático y divertido. Antes estaba casado con una estática de la velocidad, y ahora me demoro en las escenas, no agolpo acción tras acción, sino que hay un regodeo en el instante para poder expandirlo y sacarle todas sus consecuencias.”

Pablo  está muy enamorado de la teoría de los números y tiene que “traicionar” su vocación para tener que vivir, así que se mete de actuario, y esto, en el mundo de los matemáticos, señala de la Borbolla, es una traición a los principios, “pero él tenía como ambición lo que los dedicados tienen como el Santo Grial: el Teorema de Fermat. Por casualidad tuve un muy buen profesor de matemáticas en la secundaria que me comentó lo del teorema de Fermat, y desde entonces me ha dado vueltas y vueltas, y como tengo cierta proclividad a la abstracción, me he dedicado a leer las historias acerca de Fermat… cómo incluso las matemáticas avanzaron al intentar resolverlo, y me pareció un tema fascinante. El matemático de mi novela se entera de que ha sido resuelto y esa es una frustración más…”

Pero la verdad, señala el autor, es que Pablo no posee la capacidad teórica como para resolver a Fermat, “de hecho, no la tienen muchos que pretextan la circunstancia mexicana para refugiarse en una vida de mediocridad. Ese es el verdadero problema: que muchos tienen ambiciones superiores a sus capacidades, y el país les viene muy bien como coartada… y eso es lo que le pasa a Pablo: se amarga porque no es capaz de confesarse que no puede. Sí, el país también es un fraude, pero Pablo también es incapaz.”

En el caso de Lola, una chica encantadora, pasa algo similar. Siendo pintora figurativa, no logra plasmar lo que quiere: “Su ambición de querer pintar el paraíso, está muy fuera de sus alcances. Quiere pintar del color blanco para arriba, y el blanco para arriba no se puede porque al blanco se le puede sacar brillo, contrastándolo con algunos contornos que le den mayor intensidad… pero ella quiere ir más allá para recuperar en su pintura el paraíso, así que decide convertirse en seguidora de la corriente llamada supramatismo… Pero está condenada al fracaso porque es una mala pintora, como Pablo es mal matemático, y lo que los vuelve trágicos es imponerse una misión para la que carecen de capacidad”.

Para finalizar, el también autor del clásico Las vocales malditas, apunta: “Nadie sabe realmente nada. Nadie puede estar seguro. Se habla mucho de empoderamiento, pero estamos en la época más insegura que se recuerda. Cualquier decisión la tomamos a través de un comité, después de una votación democrática porque no nos atrevemos a equivocarnos solos, así que… equivoquémonos en bola… y cuando uno tiene que tomar una resolución para su propia vida, no se atreve a hacerlo… y es lo que les ocurre a estos personajes”.

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