Manipulando la primavera árabe

Sección:Portada, Reporteros Fecha:26 noviembre, 2011
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“Democratizaron” la zona para seguir controlándola

Frida Modak

Cuando los movimientos de protesta en demanda de una democratización empezaron a cobrar fuerza en el norte de Africa y los países árabes, las llamadas naciones desarrollados  adoptaron una  posición que aparentemente respaldaba esos movimientos.

Es más, la secretaria de Estado estadunidense  resaltó la importancia del rol desempeñado por las redes sociales a través de Internet, dijo que su país les había dado apoyo económico y anunció planes para continuar dándoles dinero.

Cuando empezaron a caer algunos gobiernos, como el de Egipto, o ciertos grupos dominantes fueron derrotados electoralmente, los acontecimientos se bautizaron como la “primavera árabe”, de la que quedaron marginados algunos países en los que no resultaba conveniente promover cambios.

Así fue como el primer hecho de mayor trascendencia se produjo en Egipto a comienzos de este año, donde la  movilización popular masiva culminó con la renuncia de Hosni Mubarak, que ocupaba el cargo de presidente desde 1984. Los hechos se precipitaron cuando el jefe de las fuerzas armadas, mariscal Tantahui, se encontraba en Estados Unidos.

Tantahui preside ahora la Junta Militar que reemplazó a Mubarak y que enfrenta el reclamo popular porque, como lo dijéramos en su oportunidad en estas páginas, el proyecto de la OTAN no es democratizar a Egipto o algún otro país, sino darles un aire democrático y seguir controlándolos.

El proyecto es para todos los países del área en que los miembros de la OTAN tengan “intereses estratégicos”, denominación que comprende al petróleo, el cobre y demás recursos naturales de la región, así como los accesos a otros lugares estratégicos.

Entre ellos se cuentan el paso hacia China y el acceso a los puntos en que se encuentran los oleoductos rusos. Es un diseño destinado a que los llamados países desarrollados recuperen el poderío político y económico perdido, como lo demuestra la crisis financiera.

En respuesta a la movilización popular de estos días, Tantahui dijo que estaban dispuestos a convocar a un referendo para  la “transferencia inmediata” del poder, que sería antes del 30 de junio del 2012 y no a fines de ese año o comienzos del 2013 como lo tenían planeado.

Tantahui quiso mostrar a las fuerzas armadas como patriotas cuya reputación se buscaba manchar y la multitud, que ha vuelto a colmar la plaza Tahrir, respondió demandando su renuncia y la entrega del poder a una autoridad civil de transición.

Libia

A diferencia de Egipto, en Libia no se produjo un movimiento nacional de protesta, sino que éste se  inició en la región de Bengasi, donde se encuentran los grandes yacimientos petrolíferos del país, y fue estimulado por los países miembros de la OTAN, en especial Gran Bretaña y Francia que ocuparon y gobernaron Libia con anterioridad.

La estructura tribal del país y las rivalidades derivadas de ella, facilitaron la tarea cuando las Naciones Unidas autorizaron a crear una zona de exclusión aérea en el territorio libio a pretexto de evitar que el gobierno atacara y bombardeara a los manifestantes como se dijo que había ocurrido.

Ahora ha trascendido, sin que nadie lo desmienta, que el supuesto bombardeo habría sido un montaje de la televisora Al Yazzira, perteneciente a Catar. El jefe del Estado Mayor del emirato, general Hamad Bin Alí Al-Atiyyade  declaró el 26 de octubre:

“Estuvimos entre ellos [los rebeldes] y el número de cataríes en el terreno fue de cientos en toda la región”.

A esto se agrega la siguiente información de la agencia Ansa, tampoco desmentida, fechada el pasado 29 de octubre y que señala: ”El primer contingente de tropas británicas de la misión militar en Libia comenzó a regresar hoy al Reino Unido, tras recibir unas felicitaciones del ministro de Defensa Philip Hammond «por un trabajo bien hecho»”.

Ya es sabido que fueron los servicios secretos alemanes los que informaron del lugar en que se encontraba Muammar Gadafi, lo que permitió que el convoy en que viajaba fuera bombardeado y él y sus acompañantes fueran detenidos después por el grupo que le dio muerte, lo que no se ha dicho es dónde estaban los agentes.

La buena noticia, si así se la puede calificar, fue la declaración del  secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, que había viajado a Trípoli y en una conferencia de prensa conjunta con quien presidía el Consejo Nacional de Transición dijo que el organismo que encabeza no tiene intenciones de crear bases militares en Libia.

Y lo dicho hasta aquí genera muchas preguntas porque, supuestamente, el acuerdo de Naciones Unidas no autorizaba la presencia de tropas de ningún de ningún tipo y de ningún país en territorio libio. Los antecedentes demuestran que no se respetó la resolución.

Suma y sigue

La muerte de Gadafi está lejos de haber puesto punto final a los acontecimientos libios. El presidente estadunidense, Barack Obama, comentó que la forma en que éste murió “envía un fuerte mensaje a los  dictadores en el mundo”, y destacó que su país intervino en forma que no gastó dinero ni hubo  soldados  en el terreno.

Aunque señaló esto como ejemplo, el presidente emérito del Consejo de Relaciones Exteriores de su país tiene otra opinión. Leslie Gelb dijo que “la victoria es provisional” y preguntó ”¿quiénes son en realidad los que han llegado para hacerse con el poder? ¿Demócratas convencidos o simpatizante de Al Qaeda?”.

Nadie tiene una respuesta todavía, lo único cierto es que los llamados rebeldes, a los que armó la OTAN, acaban de obtener algunos puestos en el gobierno de transición y que a ese gobierno la Corte Penal Internacional, le reconoció el derecho a juzgar a Saif al Islam, el hijo de Gadafi al que se consideraba su sucesor y que fue detenido hace unos días.

Si el juicio es llevado por Libia, ésta será una primera prueba de las características del gobierno de transición. Y mientras eso sucede, las “democratizaciones” a la occidental siguen.

El presidente de Yemen fue hasta Arabia Saudita a presentar su renuncia al cargo. Ya podía dejarlo porque aviones no tripulados de Estados Unidos eliminaron al clérigo musulmán, de nacionalidad estadunidense, que residía en Yemen y era alto dirigente de Al Qaeda.

Y fue a la capital saudita porque allí funciona el Consejo de Cooperación del Golfo, aliado de Occidente. Mientras tanto, el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, le recomendaba al presidente sirio que renunciara, diciéndole:

“Si quieres ver ejemplos de personajes que han luchado hasta la muere contra sus propios pueblos, fíjate en Hitler y la Alemania nazi, en Ceacescu en Rumania”, y agregó:

“Si no eres capaz de sacar una lección de estos casos, mira al líder libio que decía las mismas cosas que tú y terminó siendo detenido a punta de pistola por su propio pueblo y muerto hace 32 días, de una forma que ninguno hubiésemos querido”.

Así, cualquiera se democratiza.

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