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Las ondas de la Catrina

En:Cultura en México Fecha:29 octubre, 2011
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Gonzalo Valdés Medellín

Las ondas de la Catrina de Eduardo Rodríguez Solís es un texto agradable de interesantes atisbos dimensionales, con tramas bifurcadas hacia un solo punto u objetivo: la crítica a la sociedad mexicana. Costumbrista, con agridulce visión de la mexicanidad vapuleada, carente de idiosincrasia, esta obra del también narrador Rodríguez Solís, arremete en forma desparpajada, lo mismo contra la institución familiar que contra el macho o la dejadez (espiritual, moral) de la mujer, justificando la liberación femenina por medio de lo visceral que detonará la conciencia. Farsa, selección de retablos eslabonados, conducidos por el tema de la muerte y el humor negro, aliado a ello el ánimo crítico de Rodríguez Solís se extiende hacia el cuestionamiento del alcoholismo, la manipulación de los medios de comunicación masiva, el robo, la explotación, la ignominia, la inmoralidad e incluso la ignorancia, sin enarbolar en esto último una actitud prepotente, paternalista o retardataria, pues es precisamente la ignorancia propia del subdesarrollo en un sistema socioeconómico como el que se vive en México. La Catrina de Rodríguez Solís es, obviamente, la misma de José Guadalupe Posada; dicha entelequia motiva una especie de exploración socioantropológica que permite a Solís esbozar fecundamente un mural de la vida urbana en las décadas de los setenta y ochenta, con referencia constante a los años sesenta y un marcado reciclaje nostálgico del lenguaje y la cosmovisión de la literatura de la Onda, el go-go y la sicodelia. Es decir, a pesar de haber sido escrita y representada en 1978 (y publicada en 1987 por la UAM-Xochimilco en su Colección Dame el pie), Las ondas de la Catrina posee una vigencia que asombra por su carácter visionario. Obra en donde todos son castigados, malos y buenos; con anotaciones de carácter ecologista e impulsando una crítica inmisericorde a los medios televisivos y a sus consumidores, amas de telenovelas —como consta en el retablo tercero intitulado “La que murió por aspirar a ser técnico en televisión”, el más logrado de los siete— Las ondas de la Catrina de Eduardo Rodríguez Solís es una interesante y seductora propuesta dramática que cuenta con una villana aún más calculadora, despiadada e indestructible que la mismísima Catalina Creel —otra catrina— de Cuna de lobos (la tremenda y ya histórica teleserie del fallecido Carlos Olmos). Dicha villana: la Catrina que todos percibimos y ninguno vemos (o no queremos ver) haciendo la ronda cotidiana, a no ser por la llegada anual del Día de Muertos, cuando aparece retratada en todos los periódicos, convocada en todos los medios y asesta el parche de su malévola maldad a personajes, espectadores y lectores, matándonos de la risa (autocrítica, reflexiva) en un rato de virtuosismo escénico y buen manejo del ensueño y lo real a la vez, responsabilidad del oficio de un teatrista y escritor iconoclasta como Eduardo Rodríguez Solís autor, entre otros libros, de Primer curso de amor, Actos de Magia, Cógele bien el compás y No es la soledad.

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  • Eduardo Rodriguez Solis

    Esta obra de teatro se escribió por encargo del gobierno de la ciudad de México. Se estrenó en uno de los teatros de Tlatelolco. La dirección escénica fue de la maestra Rosario Ferrer Navarro. La pieza se hizo después en otros teatros y celebró sus cien representaciones en el Teatro de la Ciudad. En la obra aparece la Catrina, quien es una fantástica narradora. Está dividida en siete partes, En cada una se escenifica un retablo, donde el protagonista muere de una manera muy festiva o chusca. Doblando partes, se puede representar con siete comediantes… Se tradujo al inglés, y en Estados Unidos, en uno de los campus de la Universidad de California, se mostró, y luego, la compañía Teatro Rodante Puertorriqueño, que encabeza la afamada Miriam Colón, la produjo en Nueva York, en forma bilingüe (algunas funciones en español, algunas en inglés, con los mismos actores). La dirección escénica fue del gran maestro Jorge Huerta. Esta producción Off Broadway tuvo mucho éxito. (Eduardo Rodríguez Solís. erivera1456@yahoo.com )

  • Eduardo Rodriguez Solis

    Este escrito sobre “Las ondas de la catrina”, obra de teatro original de Eduardo Rodríguez Solís, se debe a la pluma de Gonzalo Valdés Medellín, quien, además de ser un buen narrador (tiene un libro de cuentos de reciente factura), es un dramaturgo que se las trae. Conoce bien los tejes y manejes del teatro y ha sabido ponerle punto final a varias obras para la escena… Sé que es un lector que lee por partida doble. Lee y se apasiona y se mete en las historias que caen en sus manos… Y lee, observando con detenimiento lo que hacen los autores (lo cual es perfecto para el buen desarrollo de sus maneras de escribir)… Es un artista con visión muy amplia, y buena prueba de su mester o de su oficio logrado, es el artículo sobre “Las ondas de la catrina”. (Eduardo Rodríguez Solís. erivera1456@yahoo.com )

  • Eduardo Rodriguez Solis

    Para la versión en inglés de “Las ondas de la catrina”, surgió primero una traducción que hizo el novelista norteamericano, William Briandt, quien vivía en México y hacía muchas traducciones. El es una persona amable y muy profesional. Lo conocí en el Centro Mexicano de Escritores, donde a veces colaboraba. La traducción se hizo gracias a unos dineros extra que obtuve de regalías por otra obra mía. Con el paso del tiempo, Carlos Morton, dramaturgo, residente en la Universidad de California, basándose en el trabajo de Briandt, obtuvo el libreto en inglés que se usó en las puestas en escena de California y Nueva York. (Eduardo Rodríguez Solís. erivera1456@yahoo.com )