Narcomenudistas generan la violencia en Acapulco

Sección:Portada, Reporteros Fecha:23 septiembre, 2011
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Entrevista a Eduardo Guerrero/Politólogo y ex asesor del Cisen

Por Irma Ortiz

Las imágenes constantes de descabezados, asesinatos de taxistas, marchas de maestros en la costera Miguel Alemán en demanda de seguridad, cierre de gasolinerías y los dimes y diretes entre el gobernador Angel Aguirre y el alcalde acapulqueño, Manuel Añorve, se han convertido en una realidad ya cotidiana en un puerto otrora considerado la Perla del Pacífico y uno de los principales destinos turísticos del país.

Hoy Acapulco y el estado de Guerrero viven una de las peores olas de violencia cuya espiral ya alcanza a otros sitios como el puerto de Veracruz, donde se han conjugado diversos elementos —no sólo estructurales— y cuya virulencia, en opinión de Eduardo Guerrero Gutiérrez, politólogo, autor de estudios sobre la violencia y ex asesor del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, puede alcanzar niveles más altos y desencadenar una epidemia incontrolable.

Guerrero Gutiérrez, también articulista de la revista mensual mexicana Nexos, desmenuza los elementos de esta ola expansiva de barbarie provocada por grupos criminales —de gran calado y de baja estofa— que asuelan Guerrero.

“En Guerrero, hay dos conjuntos de causas de la violencia. Uno tiene que ver con el crecimiento sociodemográfico de la entidad sobre todo en el puerto de Acapulco, en los últimos años. Un crecimiento fuerte, económico, demográfico pero sin orden y también el crecimiento de cinturones de marginación, que después van a ser muy útiles para abastecer a grupos criminales. Hay entonces un problema estructural en Guerrero de un crecimiento desordenado y crecimiento de pobreza y de población”.

“Ahora el problema de violencia que vemos está ligado a que Acapulco es un punto muy importante de entrada de droga a México y luchan por ese punto tanto los cárteles grandes pero también aquellos grupos que han sido fragmentados como el caso de organizaciones como los Beltrán Leyva, que tenían el control del puerto. Esas células que quedaron de los Beltrán Leyva como ya no pueden transportar droga a Estados Unidos, ahora tienen que tener ingresos por otros negocios, como el narcomenudeo, la extorsión, el secuestro, básicamente”.

“Así tienes en Acapulco conviviendo a grandes organizaciones que se dedican a exportación de droga a Estados Unidos y que reciben la droga en el puerto; tienes, por el otro lado, la lucha de pequeñas células que ya no exportan drogas, pero que tienen negocios locales de extorsión, secuestros de empresarios, robo de vehículos, narcomenudeo. Estos últimos son los que están generando la violencia que estamos viendo”.

Dos causas

¿Por qué explota la violencia en Acapulco a fines del año pasado?

Básicamente, la causa inmediata es el arresto de Edgar Valdés, la Barbie, que tenía un control de los grupos que operan en la zona. Tenía cierto liderazgo, había repartido las plazas y cuando es arrestado por las autoridades ya no hay un personaje que tenga esta capacidad de arbitrar y de lograr un equilibrio. Las células empiezan entonces a luchar unas contra otras, se tienen células vinculadas al cártel del Golfo; hay células como la Barredora del cártel de Sinaloa, está el cártel independiente de Acapulco, que se están peleando; la extorsión a bares, a restaurantes y a los hoteles de la costera. También está presente otro elemento delicado como los taxistas del puerto, quienes ya tomaron partido con las organizaciones criminales  y se dedican a vigilar zonas y a vender droga. Muchos de ellos han sido asesinados en Acapulco.

Hay otro problema muy grave con las cárceles que están cerca de Acapulco, que se están peleando por su control varias organizaciones criminales. Las cárceles son muy importantes para ellos, ya que muchos de sus compañeros son recluidos, las bandas exigen buen trato para sus gentes y se libran luchas internas entre los grupos. Afuera las organizaciones buscan tener ciertos privilegios en los penales o que los dejen salir en la noche o que puedan vender droga en la cárcel.

Esto es muy grave porque una vez que la violencia empieza a crecer y no hay una intervención del gobierno, de los cuerpos policíacos, de manera rápida para aminorar la ola de violencia, cuando ésta explota, se alcanzan niveles muy altos, como el caso de Acapulco, y resulta muy difícil disminuirla en el corto plazo.

Cuando los niveles altos de violencia se estabilizan, muy lentamente comienzan a bajar esos índices como el caso de Ciudad Juárez, que subió en 2008, ahí se mantiene y apenas empieza a declinar, aunque de manera muy lenta en los últimos cuatro meses.

Lo grave es que la crisis de violencia que se vive en Acapulco es algo que lleva apenas unos diez, 11 meses y sigue creciendo, ni siquiera se ha estabilizado. El mes pasado hubo tan solo 150 ejecutados en el puerto, pero también hay problemas en los municipios cercanos. No se ve en qué momento vaya a detenerse o estabilizarse esta violencia.

La gente tiene miedo

Y la autoridad ha sido totalmente rebasada.

Completamente, y además el gobernador y el alcalde de Acapulco están peleados porque compitieron en la elección para gobernador, traen problemas personales y uno le echa la bolita al otro. El gobernador Angel Aguirre dice que el alcalde resuelva el problema y éste señala a su vez que es una cuestión del gobierno y la cosa se va poniendo cada vez peor.

Y si le agregamos ingredientes como el paro de maestros que  demandan seguridad.

Una vez que en un estado empieza a darse el caos como sucede en Acapulco y otros municipios, proliferan los enfrentamientos de los cárteles grandes, y por el otro lado, también luchan grupos pequeños, se genera tal violencia y caos, que se presentan otro tipo de organizaciones pequeñas y oportunistas que amenazan a grupos —como el caso de los maestros— para que les paguen cuotas, se hacen pasar por zetas o por el cártel Independiente de Acapulco, y empiezan a extorsionarlos.

Lo que ha pasado con los maestros es que les han empezado a enviar cartas a escuelas y a oficinas de la Secretaría de Educación Pública y los amenazan para que les paguen cuotas o los van a matar o agredir. Esto claramente es obra de organizaciones pirata, no de las grandes, sino de pequeñas que están tratando de capitalizar la reputación de las grandes organizaciones para sembrar miedo y lograr que la gente se atemorice y les pague dinero.

No creo que se trate de una amenaza real pero la gente tiene tanto miedo por la violencia que ve a su alrededor, que provoca las marchas de los maestros en la costera demandando seguridad. Ellos no van a averiguar quién los está amenazando o si de veras los van a agredir o no. Ellos simplemente están siendo amenazados en un contexto de mucha violencia donde las autoridades policiales están completamente rebasadas, además de que muchos policías son cómplices de los criminales y no cuentan con la confianza y la credibilidad de la gente.

Este asunto que tenemos ahora de la dispersión de la violencia antes se encontraba concentrada en pocas ciudades; existía en Tijuana, en Ciudad Juárez, en Culiacán y en otras tres o cuatro ciudades más, pero ahora la tenemos en muchas más ciudades y cada vez se expande más.

Efecto disuasivo

Es el caso del puerto de Veracruz.

En este momento Veracruz está al borde del precipicio y si en este momento no lo atienden y permiten que se genere una espiral de violencia —como la llamo yo— va a ser muy difícil que puedan detenerla.

¿Cuál sería el camino para detenerla?

Si dejas que la violencia explote, resulta muy difícil bajarla. Aunque manden muchos policías como lo hicieron en Ciudad Juárez, empezará a disminuir pero hasta en tres o cuatro años. Realmente el precio que paga una autoridad por haber dejado crecer la violencia es muy alto, porque una vez que cruzas cierto umbral, la violencia se vuelve incontrolable.

El quid está en atacar la violencia de manera rápida y efectiva para que no se te convierta en un incendio incontrolable, eso no ha sucedido en Acapulco, ya la violencia se volvió una epidemia a niveles altísimos.

Ahora lo que hay que tratar de hacer es estabilizarla, ¿cómo hacerlo? Tienes que generar un grupo en donde concentres a tus mejores policías, a tus autoridades policiales estatales y municipales, y tienes que generar un trabajo efectivo de inteligencia para saber cuáles son los grupos más violentos en el estado.

Una vez que los ubicaste, tienes que comunicarles una amenaza y decirles que si no le bajan a la violencia, los vas a atacar de una manera muy contundente y les causarás un gran daño. Tienes que ser creíble en tu amenaza y para eso tienes que contar con un cuerpo de inteligencia y de acción que sea capaz de atacarlos de manera eficaz.

Atacarlos de manera eficaz significa poder arrestar en un periodo muy breve a la mayoría de los jefes de sicarios y de la cúpula de la organización. Una vez que comunicas la amenaza, das un plazo para que bajen la violencia y, si no sucede, das un golpe fuerte a la organización que más asesina y hace daño a la sociedad. Con ello le mandas un mensaje a las demás organizaciones que operan en la zona, que si siguen matando con alta violencia serán el siguiente blanco del gobierno estatal. Tienes que tener la capacidad para que ese mensaje lo reciban las otras células y tu ataque no puede reducirse a detener una o dos gentes, sino que tienes que detener a la cúpula criminal y a los mandos medios, debe tratarse de un golpe muy duro que nulifique a la organización.

Como las otras células vieron que eres capaz de hacerles frente y detener a sus principales mandos, todas las demás organizaciones empiezan a bajar sus niveles de violencia, porque ninguna quiere convertirse en el siguiente blanco del gobierno, no quieren ser sacadas del mercado, a eso se le llama efecto disuasivo.

Hay que mostrar que se es capaz de acabar con una banda y le comunicas a las demás que vas a seguir con la que es más violenta y todas éstas, de manera simultánea empiezan a bajar sus niveles de violencia.
¿Existe esa visión para atacarlas de parte del gobierno federal y de los gobiernos de los estados?

En México no conocíamos este tipo de estrategias, éstas las utilizan mucho en Estados Unidos para lidiar con sus bandas de criminales; también se han utilizado en Río de Janeiro contra las organizaciones que operan en las favelas, así como en otras ciudades italianas violentas como sucedió en Palermo, pero en México apenas empezamos a conocer este tipo de estrategia.

Para operarla, insisto, primero tienes que tener cuerpos de inteligencia para que recolecten información sobre cuáles son las células más violentas y cuáles son sus líderes para así poderlos arrestar.

En México ya se dieron operativos de este tipo, me refiero, de hecho, sólo a uno, que es el golpetazo que dio el gobierno del Estado de México contra la organización La Mano con Ojos.

En ese caso, el gobierno del estado, de hecho la Procuraduría Estatal armó un grupo de alto rendimiento en el interior de la procuraduría; empezaron a seguir e intervenir líneas telefónicas a ciertas horas de la noche en los municipios donde operaba La Mano con Ojos, y a ubicar las casas de seguridad y las zonas donde operaban primordialmente los sicarios y sus dirigentes.

Cuando dieron el golpe, lo dieron muy duro; aprehendieron a Oscar González, el Compayito, así como a 28 líderes y a sicarios de nivel medio y amenazaron a las otras bandas criminales. Esta advertencia causó muchas deserciones en otros grupos criminales, muchos dijeron “vienen por nosotros, mejor vámonos de aquí”. De hecho el Compayito declaró posteriormente que había  matado a muchos de sus sicarios porque lo habían traicionado y empezaban actuar de manera autónoma y ya no bajo sus órdenes, por eso los mandó matar.

El Estado de México es una entidad que tiene dinero y mucho más capacidad que el gobierno de Guerrero para actuar, pero en este asunto, más que recursos económicos —que son necesarios— se requiere sobre todo de voluntad. Estos grupos no se crean de la noche a la mañana, tan solo en el Estado de México les llevó de ocho a 10 meses para crear este grupo y adiestrarlo pero sobre todo para empezar a desarrollar el trabajo de inteligencia, pero finalmente es lo que te da mejores resultados.

El gobierno federal ya lanzó una estrategia disuasiva el mes pasado contra el grupo de los zetas, en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y San Luís Potosí, pero no la anunciaron porque no quieren que nadie les diga que han cambiado la estrategia anticriminal y así reconocer que se equivocaron. Una equivocación que lleva cuarenta y tantos mil muertos y hasta ahora están rectificando.

No están haciendo público el cambio de estrategia pero se filtró por varios medios, hubo una nota de Stratford, que es una firma americana que saca notas de seguridad y quien señaló que el operativo se llama Lince Norte. Lo echaron a andar el mes pasado en estos cuatro estados que te menciono; más tarde, el periodista Raymundo Rivapalacio sacó una nota en Eje Central sobre el operativo y finalmente un periodista de El Paso, Texas, que se llama Alfredo Corchado publicó una nota en El Paso Times o Dallas Times hablando de la operación contra los zetas llamado Lince Norte.

Esta información ya revela que tanto a nivel federal como de los gobiernos estatales, como el caso del Estado de México, ya se empezaron a hacer modificaciones de la estrategia, armando operativos de carácter disuasivo como lo hacen otras policías del mundo para bajar la violencia y apenas estamos empezando.

Ojalá estos operativos se extiendan a otros estados como el de Guerrero para poder bajar estas epidemias de violencia tan brutales, controlarlas e irlas disminuyendo poco a poco. El problema es que permitan que explote y llegue a niveles tan altos, porque ya no puedes bajarlos. Muchos grupos se empiezan a pelear y a cobrar agravios entre ellos y se genera una lógica de escalamiento, en fenómeno epidémico de violencia donde todo mundo adopta una actitud muy agresiva y de violencia y es muy difícil de disminuir rápidamente.

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