Mal de amores

Sección:Elecciones Michoacán Fecha:24 septiembre, 2011
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Triángulo michoacano

Marco Antonio Aguilar Cortés

Quien más destaca en todos los actos de campaña de Luisa María Calderón Hinojosa, candidato del PAN a la gubernatura de Michoacán, es el Estado Mayor Presidencial.

Esa guardia pretoriana de tan alta calidad le ofrece, a la Cocoa, una gran seguridad, contrario a la inseguridad que vivimos cotidianamente el resto de los michoacanos.

Tal es la confianza que le infunde su séquito armado al candidato Calderón, que se obsequia a sí mismo el lujo de ofertar: primero, corazón, y después orden;  pero conforme a la etapa electoral en que se encuentra, sólo funciona la promesa afectiva salida de su corazón, ese músculo sentimental que está aportando mucho a la actual campaña electoral para la gubernatura de Michoacán, entre otras cosas, un triángulo gracioso al que haré referencia.

La actitud tierna de Luisa María, como estilo de campaña, provoca al buen humor. Ella se propone ser, más que gobernador, “la madre de Michoacán”; y, en ánimo de lograrlo, busca, previo al voto ciudadano, la aceptación, el agrado y la simpatía de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Aunque, en precisión de la verdad, a lo que se ha osado la Cocoa es a manifestar: “Me atrevo a decir que a Cuauhtémoc Cárdenas le gustaría que yo fuera gobernadora”, agregando a esto algunas de sus razones de corazón que le hacen presuponer tal cosa; y, ante esa audacia, de inmediato le contestó un celoso.

En grado de enojo Silvano Aureoles Conejo, sin empacho alguno pero con sentimiento herido, le espetó a la Cocoa: “Es una irresponsabilidad de la señora Calderón, porque el origen del PAN, y hay hechos históricos que la memoria no olvida, del cual la señora Calderón es una destacada miembro, nació para oponerse a la política social, no olvidemos que el PAN se fundó un mes después de que Lázaro Cárdenas decretara la expropiación petrolera, entonces  hablar ahora de que el señor Cárdenas desearía que ella fuera la gobernadora digo que es hasta una falta de respeto”.

Y ante ese desplante nervioso e incoherente de Silvano, al mezclar sin sentido lógico muchas cosas como de la parrafada transcrita se desprende, Luisa María ha vuelto a insistir sobre su corazonada de que la quiere, como gobernador de Michoacán, el heredero del feudo, o sea, a quien ven algunos como el papá de nuestra entidad federativa . Esta reiteración la formuló desde Los Reyes, Michoacán.

Da ternura Luisa María. Es simpático verla, con cada una de sus expresiones al respecto, como una dama que deshoja una margarita, musitando ante cada desprendido pétalo: me acepta, no me admite, me quiere, no me acepta, sí me quiere, no me quiere… Y así sucesivamente.
Y el receloso Silvano insiste: “Cárdenas Solórzano está inconforme y en su momento protestará… él ha sido muy claro vamos a defender en Michoacán el proyecto, ojalá recordaran la frase de que aunque no les guste a otros Silvano va a ser gobernador de Michoacán”.

Ante toda esa charada, el sujeto, objeto de la disputa, ha guardado silencio. Cuauhtémoc nada ha dicho en relación a esta pelea generada por quienes pretenden obtener su aprobación.

Empero, ¿quién le ha dicho a Luisa María y a Silvano que para ser gobernador de Michoacán se requiere, como un requisito indispensable, la aceptación o el cariño de Cuauhtémoc Cárdenas?

Los candidatos del PAN y del PRD a la gubernatura deben saber que  Cárdenas Solórzano no es dueño de Michoacán ni menos de los michoacanos. Sus propiedades inmuebles, supongo, son haciendas, todas muy respetables, tanto como él.

Es necesario que superen ese mal de amores. y que se dediquen a una campaña política respetuosa y seria, como proponernos soluciones viables para nuestros problemas más lacerantes, entre otros: una inseguridad brutal, un desempleo criminal, una deshonestidad gubernativa que todo lo contagia, una mala y costosa educación, los cacicazgos existentes, y una deuda pública de más de 20 mil millones de pesos que paralizará pronto la economía de Michoacán.

Pero el candidato del PRD, Silvano Aureoles Conejo, se la pasa insultando a su adversario del PRI, Fausto Vallejo Figueroa, y a su contrincante del PAN Luisa María Calderón Hinojosa.
Sus insultos groseros y grotescos son del tamaño de su miedo; y, entre más se hunde, más leperadas produce, las que lo manchan a él, a su partido, y a las dos administraciones perredistas que Michoacán sigue padeciendo. No pocos perredistas honorables se arrepienten y conduelen de tenerlo como su representante en esta contienda.

En fin, cada candidato se muestra tal cual es; y el elector debe pensar si vota por alguien que pretende resolver nuestros problemas injuriando, calumniando y difamando, incluso a los votantes.
Psicológicamente analicen la personalidad de los candidatos a través de sus discursos y de la mercadotecnia pagada para promoverse, verán como los espectaculares de Silvano nos dicen con su figura y mensaje: yo soy el bonito, diferente a ustedes, superior a ustedes, por eso deben votar por mí.

Esa egolatría, ausente de humildad, la refleja también en sus palabras: “Ninguno de los candidatos conoce el tema del campo como lo conozco yo… qué me van hablar sobre esto los candidatos del PRI y del PAN… pregúntenme a mí…”
En cambio, el candidato priísta Fausto Vallejo Figueroa sigue constante en campaña, dialogando con la gente sobre la forma en que habremos todos de resolver las severas dificultades por las que atraviesa Michoacán. Ésta es una manera humana, responsable y sensata, de conducirse políticamente en este tiempo.

3041aguilar
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  • http://pulse.yahoo.com/_QZR6RQH2H3L44D57LZO3PW2RYE Alicia Dudgson

    La hermana incómoda, viaja en helicóptero, tiene al EMP y su campaña la quiere hacer como si fuera la medre de todos; pues yo ya tengo una y si Cocoa es como ella, pues mejor no quiero otra. Michoacán necesita líderes, no figuras maternas.