Calderón sepultó el PAN

Sección:Articulistas Fecha:24 septiembre, 2011
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Viejo de 72 años

Por René Avilés Fabila

El PAN acaba de cumplir 72 años de existencia, de ellos lleva once en el poder. Fue, en tanto oposición, notable: a todo lo que hacían los gobiernos priístas les decía que no. Los acusaba de autoritarios, de corruptos y de malos gobernantes, lo que no dejaba de tener razón, salvo contadas excepciones. Se apoyaba en los más recalcitrantes elementos de la derecha tradicional como la Iglesia católica y la larga serie de personajes que la historia oficial hizo enemigos del progreso político y llevó al rango de traidores a la patria cuando a lo sumo era gente que tenía otras ideas sociales, religiosas o políticas, pero que igualmente sentían un acendrado amor por México. Pienso en Miguel Miramón, para sólo dar un caso.

Diré una perogrullada: el PAN creció lenta y seguramente gracias a los errores del PRI y no a causa de sus méritos. Los panistas eran empresarios ajenos al Estado y manifestaban en los tiempos en que existía el llamado socialismo real, una profunda aversión por el comunismo y aquí sí les funcionaba el nacionalismo, pues como Gustavo Díaz Ordaz y otros gobernantes priístas, ésas eran ideas “exóticas”. Largas campañas que el PAN llevó conjuntamente con la alta jerarquía católica funcionaron. Un ejemplo es la inundación que las grandes ciudades recibieron con letreros que decían “Cristianismo sí, comunismo no” y “Este hogar es católico y no admite propaganda comunista”. Cuando un gobierno priísta, como el de Adolfo López Mateos, daba un paso positivo, como la creación del Libro de Texto Gratuito, el PAN lo acusaba de llevarnos al terrible monstruo del comunismo. El PAN, pues, supo crear un espantajo para ponerle obstáculos a un PRI que día tras día se inclinaba más por la derecha.

Cuando Ernesto Zedillo llegó a la presidencia, el priísmo era insoportable: habían cometido toda clase de excesos y su arrogancia era infinita. Francisco Labastida tenía ya hecho su gabinete completo cuando le dieron la noticia de que había sufrido una aparatosa derrota a manos de un ranchero ignorante y bravucón: Vicente Fox. Así llegó el PAN al poder hace más de una década. Pero desde entonces los errores han sido tantos y los fracasos tan estrepitosos que ahora Calderón se anticipa como el sepulturero de su partido. Sin tener una idea clara de la función pública, de la gestión estatal, ningún otro mandatario ha acumulado tantos cambios en su gabinete y todos con escasos o nulos éxitos.

Su cumpleaños 72 pasó casi inadvertido porque el PAN es ahora la peor versión del PRI que odiaba. Tanto Fox como Calderón se subieron al sistema creado por sus rivales y no supieron manejarlo, no le hicieron cambios y sí aprovecharon los defectos del presidencialismo a la mexicana, impuesto por ese partido, para mal imitarlo. Hoy el gobierno panista está distanciado de Estados Unidos, los empresarios, sus antiguos aliados, ya no confían en su visión económica, la situación está peor que antes y para colmo el país está envuelto en una guerra sin salida que lleva unos 50 mil muertos.

Pero para el PAN eso no es grave, es parte de la herencia del pasado, es un organismo  impoluto. Por ello hay que dejar que se caiga el país pero que siga en manos azules, son salvadoras. Calderón está enojado con todos, los ciudadanos incluidos, y centra su atención en las próximas elecciones presidenciales. Pone sus esperanzas en un aspirante, Cordero, que apenas conocemos y que apunta a un ruidoso fracaso por sus bravuconerías y su incapacidad. Tanto en los medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales, Calderón y su partido son duramente criticados por incapaces y cosas más severas, como la total inseguridad en que vivimos. Felicidades.

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