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Sicilia es ingenuo; los poemas no convencen

En:Portada Fecha:20 agosto, 2011
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Entrevista a Juan Domingo Argüelles/Escritor y promotor cultural

Nora Rodríguez Aceves

Nada se puede cambiar a través de decretos, de leyes, pero es obvio que las leyes son un principio para que exista la democracia. Cuando se habla de justicia, de libertad, de seguridad, también tendríamos que hablar de una legislación que la propicie, pero si lo que tenemos son leyes que atentan contra el ciudadano o que facultan a las fuerzas policiacas a actuar, incluso, contra los ciudadanos o que al menos permiten que puedan cometer abusos, lo que estamos viviendo todos los días, donde las víctimas acaban siendo doblemente victimizadas, porque además de atropelladas, no les hacen caso cuando se quejan.

Es más, “hay momentos en que lo importante no es la cultura, hay momentos en que lo importante no es la literatura, hay momentos en que lo importante no es la poesía, hay momentos en que lo importante no es que nos pongamos a leer poemas, que nos pongamos a leer cuentos o novelas, que nos pongamos a escribir nuestras fantasías, hay momentos como lo entendió Javier Sicilia en que tenía que renunciar a algo que parece incluso absolutamente superfluo como la poesía para dedicarse a algo más práctico en la vida”.

“Hay gente que no entendió el mensaje de Javier, que a mi juicio es el que lo está animando, es decir, la poesía en estos momentos no sirve, señores, no sirve porque no convenceremos a nadie con poemas. ¿Qué es lo que sí sirve? Sirve la movilización, sirve la conciencia, sirve el acto de que está vinculado al cuestionamiento social, al diálogo, al debate, sobre lo que vivimos, eso es lo que  sirve ahorita”, señala Juan Domingo Argüelles, uno de los poetas y escritores que participó en el libro: Poemas para un poeta que dejó la poesía, antología dedicada a Javier Sicilia.

En ese sentido, el también crítico literario y ensayista mexicano expresa a Siempre! su opinión sobre el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que hoy encabeza el poeta y ahora activista Javier Sicilia, a raíz del asesinato de su hijo, Juan Francisco, el 28 de marzo pasado.

“A veces una humillación, un acto muy doloroso, conduce a una persona a actuar de la forma que lo ha hecho Javier, protestar por la injusticia que vive nuestro país. A veces la gente no comprende las cosas o no quiere comprenderlas, me refiero a la gente que ha emitido una serie de críticas muy ácidas, muy acerbas y, a mi juicio, muy injustas”, contra el movimiento y contra Javier.

 

Antes, Martí y Miranda

No hay que olvidar que en México, “Javier Sicilia no es el primero que reacciona de este modo, está el caso del empresario Alejandro Martí, que también a raíz del asesinato de su hijo se convierte en un activista a favor de una mayor seguridad no nada más a las personas en general sino también una mayor justicia a las víctimas del delito, está también el caso de la señora Isabel Miranda de Wallace”.

Cabe mencionar que entre quienes han criticado el movimiento de Sicilia se encuentra, por ejemplo, Isabel Miranda de Wallace, quien en una entrevista para el programa México Opina de la cadena televisiva CNN en español,  aseguró  que “el movimiento del poeta Javier Sicilia se politizó” al señalar que mucha gente, que calificó de oportunista, aprovechó la protesta para imponer sus peticiones y dejó a un lado la esencia de la lucha, el dolor de la ciudadanía”.

Diputados critican al poeta

Asimismo,  de acuerdo a información publicada por Francisco Garfias en Excélsior el 17 de agosto, el senador “Ricardo García Cervantes rechaza la posición simplista y ramplona que Sicilia ha asumido frente a la controvertida  Ley de Seguridad Nacional, que pretende dar cobertura legal a la intervención de las fuerzas armadas en la contra el narcotráfico”.

Pero no es el único que lo critica, de acuerdo a lo publicado por Garfias: “Legisladores nos dijeron que están abiertos a trabajar, junto con el poeta, cambios a la minuta. Pero esperan que abandone ese actitud de soberbia que lo ha caracterizado”.

De igual forma se expresa el diputado federal por Tamaulipas Alejandro Guevara, al decir que “el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad sólo se la ha pasado criticando el desempeño del ejército mexicano en la lucha contra la inseguridad pública. Eso no aporta nada”.

Político y ciudadano

Sin embargo, Argüelles expresa su opinión sobre los encuentros que Sicilia ha sostenido, en una primera instancia con el Presidente de la República y posteriormente con el Poder Legislativo: “Javier no es un político, es un ciudadano indignado, y si algo puedo decir de él, que no es una crítica, sino más bien una definición, es un ser con un cierto grado de ingenuidad desde el punto de vista político. Javier hizo lo que tenía que hacer en este sentido: buscar las instancias públicas, buscar a las autoridades, a quienes hacen las leyes, al Ejecutivo, como podría haber buscado otras instancias para llamar la atención y decirles: «lo que queremos es que ustedes se comprometan». Las autoridades y en general los políticos están dispuestos a prometer lo que sea, y ni una protesta pública, que puede ser una marcha, una peregrinación o lo que fuere, los puede hacer cumplir aquello a lo que se comprometieron si ellos no lo quieren hacer”.

“En realidad —agrega Argüelles— somos un país en el que la gente cree que el simple hecho de dialogar ya es de alguna forma retractarse, ya es  de alguna forma capitular, es absurdo, yo siempre he planteado, por ejemplo, en mi especialidad que es el tema de la lectura, la necesidad de dialogar, inclusive, de debatir y de discutir sobre este tema, pero resulta que cuando uno plantea diálogo y debate, lo que la gente espera son insultos, que se enfrasquen en dimes y diretes, en agresiones, eso no es dialogar. Es obvio que Javier Sicilia está muy lejos del señor Noroña, porque a final de cuentas Javier es un ser humano, es un ciudadano que de alguna forma todavía quiere confiar un poco en las posibilidades de que las cosas se resuelvan a través del diálogo, de la conversación y de las buenas intenciones”.

 

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  • Cecilia Esper&oacute

    Como ciudadana y también como variación de poeta he reflexionado acerca de esta entrevista, y de verdad me ha dejado intrigada y bastante fuera de foco la opinión del señor escritor Argüelles.

    Para mi conciencia y cada pedazo de fe depositado en las palabras, aquel que se llama poeta, más allá de la tempestuosa situación de la sociedad que lo rodea y más allá de la búsqueda incansable a la solución del problema que ahorca a este país en inseguridad y desespero, jamás podría decir que la poesía no sirve como instrumento de cambio y ecuación capaz de cambiar algunas cuantas realidades. Por otra parte también es de reconocer que el trabajo duro muchas veces no se hace con cada verso de un poema, ni cada noche estrellada que lo inspira; pero estos instrumentos no pierden credibilidad y valor de uso en la búsqueda incansable del país que Sicilia ávidamente intenta reestructurar o de igual forma, como se expresa en esta entrevista, quejarse como ciudadano.

    Es verdad que un poema entre la tinta y el papel no esconde un ejército de lucha contra el narcotráfico, ni todas las manos o todas las voces que se necesitan en este país para hacer justicia y elevar la integridad de cada ciudadano en su defecto, pero se acerca con desespero a la causa. Es verdad que la poesía no convencerá a nadie puesto que, a mi parecer, no es propaganda de ningún desesperado partido político. En eso sí estoy totalmente de acuerdo. Sin embargo siento que el país necesita voz, ya sea de furiosos ciudadanos o poetas que dejaron el oficio, y esa voz a mi parecer, le pertenece a la poesía, y no solo a ella, sino a toda representación escrita o de cualquier otra forma, que se pueda hacer de la postura que queremos tenga el país entero ante estos tiempos de incoherencia y desespero.

    Y en cierto punto es verdad que Sicilia puede parecer ingenuo en querer confiar en el diálogo y las conversaciones para hacer que se entienda su postura y la de muchos mexicanos, y más cuando del otro lado el receptor de las peticiones es un gobierno que en porcentajes inciertos se ve afectado por una característica de años atrás: corrupción e ignorancia. Pero, ¿qué otra alternativa le dejará Argüelles? ¿Que declare que la poesía no es arma en esta lucha? ¡Por favor!

    A mi parecer, y es probable que sea la causa de mi comentario, declarar que “la poesía no sirve” son palabras que ninguna persona que se llame poeta diría. Y ya hablando como ciudadana, es verdad que México necesita más que literatura para combatir esta crisis, pero dándole la espalda tampoco estas eliminando el problema. Sin embargo, educación y conciencia son términos que si están muy involucrados con la literatura, creo yo.

    Ya para concluir solo me gustaría dejarles unas palabras de Octavio Paz, a ver que opina el poeta.

    “La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior…”

    Fragmento – El arco y la lira