Leonora, la niña precoz

Sección:Contexto Fecha:4 junio, 2011
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Su historia ya estaba escrita mucho antes de que naciera

 

Desde que Leonora Carrington era muy niña, siempre fue sumamente precoz, de allí que la expulsaran de la escuela confesional, por indomable y por tener un espíritu rebelde. Esta niña rica estaba consciente que cuando fuera mayor, heredaría de un padre millonario.

Distinta como era a las demás compañeras del colegio, desafiaba todo aquello que tenía que ver con la autoridad, tanto familiar como en relación a sus maestros.

“Desde pequeña —dijo en una ocasión— y esto creo que les ocurre a muchísimas más personas de las que se cree, tuve experiencias extrañas con todo tipo de fantasmas. Visiones y otras cosas condenadas por la ortodoxia cristiana. Esas experiencias comenzaron cuando tenía uno o dos años. Las he tenido toda mi vida. Quizás fue porque desde pequeños estuvimos en contacto con la mitología celta. Los celtas y los irlandeses son muy dados a tener en cuenta a esos seres a los que llamamos The Gentry, los geniecillos, los gigantes, los fantasmas, los elfos, los gnomos”.

No hay duda, su historia ya estaba escrita, mucho antes de que naciera pintora surrealista, soñadora, escritora, pero sobre todo, mujer libre dispuesta a todo, con tal de ser libre.

Andando el tiempo, allá por los años de 1937, conoció al Max Ernst y se fue a vivir con él a París.  Allí en la Ciudad Luz vivió una historia de amor “turbulenta”.

En la contraportada del espléndido libro Leonora de Elena Poniatowska, leemos: “Con él [con Max Ernst] se sumergió en el torbellino del surrealismo, y se codeó en París con Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Joan Miró, André Breton o Pablo Picasso; por Max enloqueció cuando fue enviado a un campo de concentración. A Leonora se le confinó en un manicomio de Santander, del que escapó para conquistar Nueva York de la mano de Peggy Guggenheim”.

En efecto, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Leonora fue internada en una clínica para enfermos mentales, por “extranjera perniciosa”.

De esta experiencia que la marcara toda su vida, existe un testimonio verdaderamente estrujante. “Estoy armada de locura para un largo viaje”, decía Leonora, de sí misma. En el libro La casa del miedo. Memorias de abajo (Siglo XXI) Leonora cuenta, con un espléndido estilo narrativo, de qué manera vivió su estadía en la clínica.

En la página 170, dice: “Mi primer despertar a la conciencia fue dolorosa: me creí víctima de un accidente de automóvil; el lugar me sugería un hospital, y estaba siendo vigilada por una enfermera de aspecto repulsivo y que parecía una enorme botella de Lysol. Me sentía dolorida,  y descubrí que tenía las manos y los pies atados con correas de cuero”.

Líneas abajo se pregunta si se encontraba en un hospital o en un campo de concentración. “No llegué a averiguar cuánto tiempo había estado inconsciente. ¿Días o semanas? Cuando volví a ser dolorosamente razonable, me dijeron que durante varios días me había comportado como diversos animales: había saltado a lo alto del armario con la agilidad de un mono, había arañado, había rugido como un león, había gañido, ladrado, etcétera”.

Atada y desnuda, Leonora pasó mucho tiempo en la clínica. Entonces, la que fuera siempre una niña precoz, no sabía que esos sueños y visiones que tenía constantemente, cada vez que le inyectaban Cardiazol, después de muchos años los plasmaría en sus pinturas y esculturas. No sabía, a pesar de que ya estaba escrito, que con el tiempo se convertiría en una de las mejores pintoras surrealistas del siglo XX y no sabía que, al morir, todo México lamentaría su muerte.

Un día le pidió a la enfermera de la clínica: “Vístame, tengo que ir a Jerusalén a contarles lo que he aprendido”. ¡Cuántas cosas ha de haber aprendido esta maravillosa mujer de 98 años, cuyo universo mágico y poético, aparece en cada una de sus pinturas!

Quiero pensar que Leonora no está muerta, sino que efectivamente, se encuentra en su “Jerusalén”, contándole a todo aquel que se deje, lo que aprendió en la Tierra desde que era una niña precoz.

 

 

 

 

 

 

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