ES EN

La crisis financiera global

En:Internacional Fecha:30 abril, 2011
A+   A-


Un documental que hay que ver

Jesús Hernández Garibay

A propósito del clima de desencanto en Estados Unidos, de la persistencia del desempleo y el crecimiento de la pobreza entre ciudadanos antes pertenecientes a una mítica “clase media” en busca del “sueño americano”, del inicio de una precampaña en la que la gente suele recordar a Barack Obama sobre el “cambio” no alcanzado aún y del nombramiento por parte de ese gobierno de “asesores financieros” provenientes de las filas de grandes compañías que ganan cada día más, a costa del erario y de los consumidores, vale la pena destacar la película de Charles Ferguson, que en  febrero de este año ganó un Oscar como mejor largometraje documental: “Trabajo Interior” (Inside Job).

El tema del documental es la crisis financiera global de 2008, que llevó a decenas de millones de personas, sobre todo pero no solamente en Estados Unidos, a perder sus ahorros, sus empleos y sus casas. La película, que muestra cómo sucedió, comienza hablando del caso de Islandia, muy similar al de Estados Unidos, donde en el transcurso de tres meses se esfumaron 100 mil millones de dólares debido a una política gubernamental de desregulación que permitió a ciertos inversores trabajar una expansión sin límite de sus negocios y privatizó tres bancos importantes del país, causando con ello un severo incremento en el desempleo y la pobreza, en un país donde no la había. Palabras más o menos, tal y como ocurrió en EU una década atrás, donde un grupo de empresarios administraban sus negocios e igual manipulaban al gobierno y al Congreso para su propio beneficio.

La crisis de Wall Street en el otoño de 2008 afectó a todos los mercados de valores y dejó unos 30 millones más de desempleados en el mundo; una recesión cuyo precio ha sido la pérdida de varias decenas de miles de millones de dólares, que duplicó la deuda nacional de Estados Unidos y resultó ahí en 50 millones más de pobres. Una crisis causada por un grupo de empresarios de finanzas sin control gubernamental, que a lo largo de la primera década del nuevo siglo ya ganaban a trasmano dinero ilegal en medio de la crisis. La película muestra, en cuatro segmentos, por qué y cómo es que ocurre ese escandaloso robo, con fraudes, lavado de dinero, exageración de ingresos, evasión de impuestos, otorgamiento de bonos adicionales para altos funcionarios de las compañías, etcétera.

La película narra la manera en que crece una burbuja financiera por el encarecimiento de las hipotecas que da lugar a ganancias exageradas por préstamos excedidos; un gran fraude piramidal global bajo la premisa de la “libre circulación de los capitales…”, sustentado en evaluaciones falsas de los precios de la vivienda y que lleva a la quiebra a compañías hipotecarias, bancos y aseguradoras: sin dinero para inversiones, el desempleo crece y en 2010 hay seis millones de ejecuciones hipotecarias que llevan a muchas familias a tener que vivir literalmente en tiendas de campaña (tent cities). En la película se recuerda: “Al final, los más pobres siempre pagan lo peor…”; y señala cómo quienes causaron dichos males tanto como sus cómplices legislativos disfrutan todavía de las ganancias.

En:Internacional Etiquetas:  
  • Alfonso German Arreo

    El bienestar común es el bienestar de todos los individuos que integran una sociedad. Habitar en la misma casa y ser más solidarios con la mayor parte de la gente, haciendo lo que se puede a favor de los demás y ser conscientes de que la perfección es imposible, nos hace ser mejores con nosotros mismos y con los demas. Con herramientas lógicas, procedimientos prácticos y materiales para la ejecución de tareas concretas podemos acabar con muchos problemas. Se debe promover la colaboración internacional entre los Países, mediante tratados, acuerdos y planes de acción comunes, para hacer un uso correcto de la energía. Ya existe suficiente tecnología para acabar con la mayoría de los problemas y solo se requiere buena voluntad de todos y cada uno de nosotros.

  • Lic. Alfonso Germ&aa

    Con los nuevos motores magnéticos y un uso adecuado de las energías aólica, maritima, solar y magnética, se acaba la contaminación.

    El petróleo se debe emplear para hacer páneles plásticos para paredes y techos o ropa; pero no para gasolina.

    Se requiere un nuevo sistema internacional y un uso racional de las tarjetas, así como la eliminación de las diferentes monedas que existen en el mundo y un mejor control de las transacciones entre países, relacionadas con materia primas y el intercambio equitativo de bienes y servicios.